Histórica visita del papa Benedicto XVI por Auschwitz
-
Trump afirmó que EEUU está "a punto" de cumplir sus objetivos en Irán y adelantó más ataques
-
Trump amenaza con romper con la OTAN tras no recibir apoyo en la guerra contra Irán
"Estoy aquí como hijo del pueblo alemán y por ésto debo y puedo decir", como hizo Juan Pablo II: debía venir aquí, tenía que venir.
Era un deber, frente a la verdad y al derecho de los que sufrieron, un deber frente a Dios estar aquí como sucesor de Juan Pablo II y como hijo del pueblo alemán", señaló.
En otro párrafo de su mensaje, afirmó que los "judíos fueron enviados a morir como corderos de matadero" y que Adolf Hitler, "destruyendo a los judíos, quería matar a Dios".
"Al destruir a Israel con la Shoá, querían en última instancia destrozar la fuente de la fe cristiana y reemplazarla por una fe inventada por ellos", continuó Benedicto XVI.
Esa referencia explícita a la Shoah (el holocausto judío) fue destacada por los medios ya que Juan Pablo II no la había hecho en su visita al lugar en 1979.
Benedicto XVI ingresó al campo con actitud solemne y las manos unidas tras pasar debajo de la puerta del campo que mantiene la célebre inscripción nazi: "Arbeit macht frei" ("el trabajo libera).
También el Papa brindó una oración por la paz frente al monumento internacional que tiene 22 lápidas en los diferentes idiomas de las víctimas.
"Haz en modo que todos puedan vivir en armonía. Haz que todos los que viven en armonía, mantengan la paz, y todos los que están en guerra entre ellos se reconcilien en el signo de Jesús nuestro Señor", pidió.
Antes, Benedicto XVI había caminado junto a un grupo de cardenales hacia el Muro de las ejecuciones frente al cual rezó, y en silencio absoluto, puso un cirio sobre un candelabro de tres brazos, e hizo la señal de la cruz.
En toda su recorrida por el campo de exterminio, Joseph Ratzinger permaneció visiblemente conmovido y fue acompañado por 32 sobrevivientes del más siniestro de los campos de la muerte organizado por el régimen de Hitler con quienes rezó por las víctimas del genocidio y contra la guerra.
Uno de los sobrevivientes presentes fue el actor polaco August Kowalczyk, de 85 años, quien fue amigo de Juan Pablo II.
El Papa oró también en la celda del sacerdote católico polaco Maxiliano Maria Kolbe (1894-1941), quien canonizado en 1982 por sacrificar su vida para salvar las varios prisioneros de Auschwitz.
Ratzinger había acompañado a Juan Pablo II en la gira apostólica de junio de 1979.
El día que comenzó la Segunda Guerra, el 1 de setiembre de 1939, cuando los alemanes invadieron Polonia, las tropas nazis llegaron a Oswiecim, pequeña ciudad a unos 70 kilómetros de Cracovia.
El primer acto de los germanos fue bautizar la plaza del Mercado con el nombre de Adolf Hitler y cambiar el nombre polaco de Oswiecim por uno que pasó a la historia: Auschwitz.
Con el transcurso de la guerra, Auschwitz se convirtió en un gigantesco complejo de más de 40 kilómetros cuadrados en los que además de las trágicas cámaras de gas, los prisioneros eran obligados a trabajar como esclavos en fábricas alemanas y campos agrícolas cercanos.




Dejá tu comentario