En tiempos mejores, la Plaza Manger era un centro iluminado y lleno de pompa religiosa, con un enorme árbol de Navidad. Pero esta vez, el único color provenía de las baratijas que colgaban de los brazos de vendedores ambulantes.
Los tanques y las tropas israelíes volvieron a ocupar Belén el 22 de noviembre, después de que un atacante suicida palestino de Belén hizo estallar una bomba y mató a 11 israelíes que estaban en un colectivo en Jerusalén.
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