Brasilia (AFP, LF) - La deportación de los dos boxeadores cubanos desde Brasil provocó críticas de varios importantes columnistas al gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, quien -afirmaron- privilegió con su actitud expeditiva su deseo de evitarse un problema con Fidel Castro a cualquier consideración humanitaria.
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El influyente columnista de «O Globo» Elio Gaspari criticó ayer que las autoridades no hayan facilitado que periodistas y representantes de la sociedad civil y organizaciones no gubernamentales entrevistaran a los cubanos antes de deportarlos, garantizando así a la opinión pública que su deseo era realmente volver.
«Lula puso al Estado brasileño al servicio de la policía política de Fidel Castro», criticó Gaspari. Indicó además que cuando los boxeadores se fugaron, «Castro escribió un artículo titulado 'Brasil, sustituto de EE.UU.'», aludiendo al efecto en la relación binacional.
En tanto, Lauro Jardim escribió en el último número de la revista «Véja» que « nadie entendió exactamente por qué los boxeadores cubanos Guillermo Rigondeaux y Erislandy Lara fueron detenidos por la Policía Federal. A fin de cuentas, todo extranjero que entra legalmente en Brasil tiene derecho a quedarse 90 días sin problemas».
«Se explica que los muchachos estaban sin pasaporte. En una situación de esas, los extranjeros tienen hasta 30 días para regularizar su situación. Pero la policía tiene derecho a mantenerlos bajo libertad vigilada cuando desconfía de algo, y en el caso de ellos había sospechas de que querían quedarse por más tiempo que los 90 días permitidos. Independientemente de eso, está claro que el gobierno brasileño quizo darle una ayudita a la dictadura de Fidel Castro», concluyó.
En tanto, el politólogo David Fleischer dijo que «es un tema sensible, porque Brasil quiere mantener sus buenas relaciones con Cuba. Según la versión de la policía brasileña, los dos cubanos fueron deportados porque dijeron que querían volver, aunque todos interpretan que tendrán algún castigo» en Cuba.
Pero, «al prevalecer la versión de que ellos querían volver, se cierra el caso y Brasil mantiene las buenas relaciones con Cuba», explicó el politólogo de la Universidad de Brasilia.
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