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A sólo seis días de asumir la presidencia, en una conferencia de prensa improvisada que ofreció el martes en una clínica de las afueras de San Pablo, donde visitó a un antiguo colega sindical que se encuentra internado, Lula dijo que «los números de la transición no son satisfactorios, particularmente en relación con la situación de la economía».
Lula explicó que, pese al trabajo de los equipos de transición de su Partido de los Trabajadores (PT), «sólo tendremos acceso a los números correctos de Brasil cuando comencemos a administrar el país».
Agregó que ya esperaba una situación difícil para el comienzo de su gobierno, por lo que pedirá comprensión a su futuro gabinete, al que reunirá por primera vez mañana en Brasilia.
«Voy a verme obligado a mostrarles a los ministros lo que encontré, y espero que ninguno se ponga a llorar. Nuestra obligación no es quedarnos con lo que el otro no hizo, sino comenzar a hacer lo que tenemos que hacer», afirmó Lula.
El diario «Estado de Sao Paulo» escribió que el equipo de transición del PT elaboró una lista de posibles «bombas de efecto retardado» que el gobierno de Lula podría recibir y que serán analizadas en la reunión de mañana en Brasilia.
«Según el equipo de transición, los técnicos encontraron problemas como el riesgo de desabastecimiento de arroz y maíz, una situación precaria en los hospitales públicos y presupuestos modestos en áreas como medio ambiente y deportes», afirma «Estado».
En tanto, Cardoso dijo el martes que se aleja con la satisfacción del «deber cumplido» en un discurso pronunciado en Buritis, estado de Minas Gerais, a 170 kilómetros de Brasilia, donde pasó la Nochebuena.
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