Lula cumplió al pie de la letra todo lo que había prometido para la transición. Confeccionó un gabinete con técnicos, profesionales y políticos En esa armazón de gobierno queda claro cuál será la estrategia que seguir del hombre que pasado mañana terminará de plasmar «el sueño americano» en el país más grande del continente. De entrada, entregó a los empresarios nacionales el Ministerio de la Producción para comenzar a plasmar la ecuación «más producción = más empleo».
Lula Da Silva defiende la necesidad de responder a los compromisos financieros de Brasil y mantener una macroeconomía sana, pero sin renunciar a lo que ha sido la base de su triunfo: la esperanza de un futuro mejor para la mayoría social, que espera, expectante, que su destino empiece a cambiar.
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