Otra víctima de la guerra de Irak: cayó el director de la CIA

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Washington (ANSA, AFP)El director de la CIA, George Tenet, quien estuvo al frente de los servicios de inteligencia exterior de los Estados Unidos durante siete años, renunció ayer a su puesto, al caer finalmente bajo el peso de los errores previos a los atentados del 11 de setiembre de 2001 y de la inexistencia de las armas de destrucción masiva en Irak.

Tenet, quien había sido nombrado durante la presidencia del demócrata Bill Clinton, ya había dado a entender en el pasado reciente que tenía intenciones de renunciar, pero su decisión fue igualmente sorpresiva.

El presidente estadounidense, George W. Bush, aceptó la renuncia de Tenet y dijo que el saliente jefe de los espías fue un «fuerte líder en la guerra contra el terrorismo» e hizo «un trabajo sobresaliente» durante su gestión al frente de la CIA. El propio presidente anunció la noticia desde el jardín de la Casa Blanca, momentos antes de subirse al avión para efectuar una gira europea.

«Me dijo que renunciaba por razones personales y le dije que lo lamentaba. Efectuó un trabajo estupendo en nombre del pueblo estadounidense. Acepté su renuncia», dijo con sobriedad el mandatario.

Aunque renunció alegando «razones personales»,
en Washington la mayoría de los analistas coincidió en que Tenet eligió alejarse a causa de las crecientes presiones externas causadas por clamorosos errores recientes.

En primer lugar, la CIA quedó en el ojo de la tormenta poco después de los atentados del 11 de setiembre de 2001 contra el Pentágono y las Torres Gemelas de Nueva York, que mataron a unas 3.000 personas. Las primeras investigaciones sobre los atentados mostraron que la CIA y el FBI fallaron en compartir y entender datos certeros de inteligencia que, de haber sido analizada en conjunto y de manera cooperativa, pudieron haber dado pistas sobre la inminencia de los ataques.

• Argumento

En segundo orden, en una falla que en realidad lo excede e incluye a toda la administración republicana de la Casa Blanca, Tenet fue quien proveyó información sobre las presuntas armas de destrucción masiva en manos del régimen de Saddam Hussein, el argumento central de la invasión norteamericana de Irak.

Trascendidos ampliamente difundidos en Washington señalaron que el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, moderado y en franca minoría dentro de la Casa Blanca, no le perdonó a Tenet por haberlo provisto de información incorrecta o directamente falsa cuando concurrió a las Naciones Unidas para presentar un alegato en favor de la guerra contra Irak.
El jefe de la CIA tampoco pudo librarse de las repercusiones del escándalo de los prisioneros torturados en Irak por soldados estadounidenses, a veces asistidos por miembros de los servicios de inteligencia.

La situación fue aprovechada por el rival de Bush en las elecciones de noviembre, el senador demócrata por Massachusetts,
John Kerry. Tenet « trabajó de una manera extremadamente dura en favor de nuestro país», dijo Kerry. «Sin embargo -agregó el senador-, no hay dudas de que hubo significativos fracasos de inteligencia, y que el gobierno (de Bush) tiene que asumir la responsabilidad por esos fracasos.»

Kerry reclamó a Bush que ponga en marcha una reformulación de la comunidad de inteligencia estadounidense, empezando por la creación del puesto de director nacional que supervise todas las agencias de espionaje norteamericanas.

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