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8 de julio 2008 - 00:00

Por primera vez EEUU acepta reducir emisión de gases

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Medio año antes de agotar su mandato, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, abandonó hoy su resistencia a fijar un objetivo a largo plazo para la protección del clima, en la segunda jornada de la cumbre del Grupo de los Ocho (G8) que se celebra en la ciudad japonesa de Toyako.

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Los jefes de Estado o de gobierno de las siete naciones ricas más grandes del mundo (Estados Unidos, Canadá, el Reino Unido, Francia, Italia y Japón) más Rusia acordaron reducir al menos a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero hasta el año 2050.

El acuerdo de Toyako fue considerado un paso adelante con respecto al adoptado hace un año en Heiligendamm, Alemania, pero debido a su largo plazo no es considerado de ninguna manera un progreso para la protección del clima.

De hecho, grupos ecologistas consideran que el acuerdo es completamente insuficiente para detener el peligroso cambio climático y reclamaron objetivos más ambiciosos y ya para el año 2020.

El gobierno de Bush calificó la declaración final de la cumbre del G8 sobre la cuestión climática de resultado excelente. En Heiligendamm, el mandatario estadounidense sólo había aceptado estudiar la meta de reducir a la mitad las emisiones.

Al fijar como objetivo la reducción en un 50 por ciento de los gases de efecto invernadero hasta el 2050 los países del G8 se han comprometido con una visión común de largo plazo, dijo en Toyako el asesor para asuntos económicos de la Casa Blanca, Dan Price.

"Ha habido una discusión excelente y un resultado excelente", recalcó el consejero presidencial estadounidense.

En fuentes cercanas a la conferencia se especula con que Bush quiso así mejorar su imagen en cuestiones de política medioambiental. Sus posibles sucesores, el demócrata Barack Obama y el republicano John McCain, dieron a entender hasta ahora que, al contrario de Bush, se comprometerán más con la defensa del medio ambiente.

Ahora se trata, agregó Price, de encontrar con todos los grandes países industrializados, es decir, incluyendo a China y la India, una estrategia vinculante para todos a fin de establecer objetivos de mediano plazo en la lucha contra el calentamiento global.

La canciller alemana, Angela Merkel, consideró que el acuerdo es un mandato claro para la conferencia climática de la ONU de fines de 2009 en Copenhague. Allí, los ricos Estados industrializados deberán asumir una mayor responsabilidad, añadió.

"No niego que hasta Copenhague aún tenemos muchas duras negociaciones por delante", dijo Merkel, quien se mostró convencida de que Estados Unidos cumplirá la promesa también tras el cambio de presidente.

En Copenhague se negociará el acuerdo que sustituirá al Protocolo de Kyoto, que vence en 2012. Estados Unidos firmó ese acuerdo, pero nunca lo ratificó. Entró en vigor a principios de 2005 cuando se sumó Rusia y se alcanzó la cifra necesaria de países ratificantes.

Para Merkel, ahora es importante sumar a la iniciativa a los países emergentes China, la India, México, Brasil y Sudáfrica -el Grupo de los Cinco (G5)-. Sin la participación de esas economías emergentes, un acuerdo de protección climática tiene poco sentido, agregó, porque si sólo los Estados del G8 reducen a la mitad sus emisiones hasta 2050, eso no sería un alivio para el clima mundial.

Los Estados del G5 son esperados mañana Toyako para deliberar con el G8.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, valoró el acuerdo alcanzado hoy como buena solución, según trascendió de su delegación. Y también el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, se mostró satisfecho.

El presidente de la Comisión de la UE, José Manuel Durao Barroso, calificó el acuerdo de buena señal con vistas a un nuevo acuerdo de protección del clima. "Ahora debemos esforzarnos por alcanzar una meta más ambiciosa en Copenhague", dijo.

La Unión Europea ya anunció que quiere reducir las emisiones en un quinto hasta el 2020 y señaló que si todos los grandes "Estados contaminantes" participan incluso está dispuesta a reducir las emisiones de C02 en un 30 por ciento.

Las organizaciones ecologistas que siguen el desarrollo de la cumbre de Toyako expresaron su escepticismo sobre el compromiso asumido por los líderes del G8.

"En el año 2050, (el primer ministro canadiense Stephen) Harper tendrá 91 años, Bush tendrá 104 años y (el primer ministro japonés Yasuo) Fukuda tendrá 114 años, así que no creemos necesariamente en sus compromisos", afirmó Ben Wikler, del grupo ecologista AVAAZ.org.

"A este ritmo, el mundo estará cocinado hasta 2050 y los líderes del G8 estarán olvidados hace tiempo", dijo Antonio Hill, de la organización Oxfam.

La organización WWF lamentó que los líderes del G8 no hayan conseguido progresar en las negociaciones climáticas. Y Greenpeace señaló: "Mientras el Ártico se derrite, el G8 posterga la negociación. En vez de protección climática, el mundo no recibe nada más que palabras floridas".

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