Dimitri Medvedev y George W. Bush, presidentes de Rusia y EE.UU. Moscú cambió
mandatario, pero no su oposición al despliegue de un escudo antimisiles en su antigua
zona de influencia en el este europeo.
Toyako, Japón (EFE, DPA) - Los presidentes de EE.UU., George W. Bush, y de Rusia, Vladimir Medvedev, mantuvieron ayer su desacuerdo sobre el escudo antimisiles que el gobierno estadounidense quiere desplegar en el este de Europa.
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Ambos se reunieron por espacio de una hora en el lujoso hotel Windsor, sobre el lago Toya en Japón, donde se inauguró la cumbre anual del Grupo de los Ocho (G-8).
Al término de la reunión, que los dos describieron como «amistosa y abierta», quedó claro que no lograron superar el desacuerdo sobre el escudo antimisiles, uno de los grandes escollos en las relaciones entre Washington y Moscú.
Según declaró Bush a la prensa, aún existen «algunas áreas de desacuerdo», lo que corroboró Medvedev al indicar: «Es cierto que en algunos asuntos mantenemos las diferencias anteriores».
«Estamos de acuerdo en cuestiones como Irán o Corea del norte, pero hay otros asuntos acerca de temas europeos y el escudo antimisiles en los que tenemos diferencias», dijo.
Sin embargo, Bush puntualizó que «también hay áreas en las que sabemos que podemos colaborar en favor del bien común» y alabó al nuevo presidente ruso, al que describió como «un hombre inteligente que entiende muy bien los asuntos».
En una aparente alusión a sus declaraciones tras su primera reunión con el predecesor de Medvedev, Vladimir Putin, cuando aseguró que lo había «mirado a los ojos y capturado una impresión de su alma», Bush en esta ocasión afirmó que no iba a «psicoanalizar» al nuevo mandatario ruso. «Sí puedo decir que es un hombre con mucha confianza en sí mismo y que cuando dice algo, lo dice en serio», sostuvo.
Medvedev mostró su disposición a intensificar la colaboración con Washington en el tiempo que aún le queda a Bush de mandato.
«Queremos ahondar en la relación con la futuraadministración en EE.UU., pero tenemos aún seis meses con la actual e intentaremos intensificar nuestro diálogo con este gobierno», dijo.
Objetivo
La reunión de ayer tenía como objetivo, por parte estadounidense, medir al nuevo dirigente ruso, que, con 42 años intenta aprovechar su juventud para forjarse una imagen diferente a la de su predecesor y mentor político. Sin embargo, hasta el momento Medvedev ha optado por seguir la política de Putin en asuntos como su oposición al escudo antimisiles estadounidenses, que Washington planea desplegar en Polonia y en la República Checa.
Rusia ve ese escudo como una amenaza contra su territorio, pero Washington asegura que está dirigido a posibles ataques por parte de países hostiles en Medio Oriente, en particular Irán.
En ese sentido, la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, viajó a Praga para suscribir hoy con su colega checo Karel Schwarzenberg un acuerdo de principios para la instalación de los radares necesarios para el polémico sistema de defensa. Pero, a la vez se mantienen las dificultades en las negociaciones con Polonia para estacionar en ese país los diez misiles de intercepción, complementarios de los radares.
El gobierno polaco del primer ministro, Donald Tusk, se muestra impertérrito ante el acuerdo entre Praga y Washington y busca en la fase final de las negociaciones aumentar el precio por su respaldo al proyecto. El jefe de gobierno liberal había calificado el viernes de «insatisfactoria» la oferta estadounidense de modernizar las Fuerzas Armadas polacas
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