Se aísla Bolivia: Perú, como EE.UU., retiró embajador por agravios de Evo
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El presidente
Evo
Morales
acusó a su
par Alan
García de
permitir la
instalación
de bases
militares
norteamericanas,
en
fuertes
declaraciones
que
recordaron
el tono de
su aliado
venezolano.
El gobierno peruano ha negado en varias oportunidades que pretenda permitir la instalación en su territorio de una base militar norteamericana. El domingo el presidente del unicameral Congreso peruano, Luis Gonzales Posada, había señalado que «esas declaraciones significan una abierta intromisión en asuntos internos de Perú y, además, están cargadas de falsedades y de exhortaciones a la movilización del pueblo peruano».
El presidente del Congreso recordó que Morales ha incurrido en una escalada inaceptable de intromisiones en asuntos de Perú, por lo que sugirió que la Cancillería actúe de inmediato.
«Las implicancias podrían contemplar hasta el retiro de nuestro embajador y reducir la relación al encargado de negocios», subrayó.
«El señor Morales no tiene ningún derecho de entrometerse en asuntos peruanos ni, menos aún, de proporcionar informaciones que no tienen una pizca de verdad», acotó.
El incidente se produce en un momento en que las relaciones entre los dos países se encuentran en su punto más bajo, básicamente por discrepancias ideológicas entre el gobierno de izquierda y estatista de Morales y el de García, que privilegia el libre mercado.
La discrepancia mayor entre los dos países -que pertenecen junto con Colombia y Ecuador a la Comunidad Andina de Naciones- se refiere a la negociación de un acuerdo de libre comercio con Europa, que Perú busca agilizar y al que Bolivia se opone por considerar inconveniente su formato.
Otros hechos han abonado a la fricción: una reciente decisión de Morales de prohibir la exportación de aceite comestible fue definida por García como «un gran error». El presidente boliviano, por su parte, dijo hace unas semanas que a su homólogo peruano lo había conocido «menos gordo y más antiimperialista».
El pasado 16 de junio el Gobierno de Estados Unidos también convocó a su embajador, Philip Goldberg, tras una masiva y violenta manifestación contra su legación en La Paz, donde miles de personas protestaron por el asilo político concedido a un ex ministro acusado de genocidio en Bolivia.
Morales mostró su apoyo a ese acto de protesta -en el que la policía intervino con gases lacrimógenos porque los manifestantes pretendían rebasar la seguridad de la embajada-, lo que provocó la llamada a consultas de Goldberg, quien se encuentra fuera de Bolivia desde el 17 de junio.




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