Se extienden las protestas en Irán y se vuelcan contra el régimen de los ayatolás
Las autoridades acusaron a “elementos” extranjeros por las manifestaciones en todo el país. Pero el descontento por el desempleo y el costo de vida hacían inevitable una explosión social, aseguraron expertos.
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CERCO. Los medios iraníes transmitieron una marcha a favor del régimen. Las redes sociales, como Instagram y Telegram fueron bloqueadas.
"Para el mandatario es difícil hacer aprobar los presupuestos de austeridad, pero se trata de medidas necesarias frente a la inflación y a los problemas de divisas y para intentar mejorar el atractivo de Irán para los inversores", afirmó Batmanghelidj. Sin embargo, "tras un periodo de sanciones muy difíciles, la austeridad solo puede mermar la paciencia de la gente".
Las manifestaciones estallaron el jueves pasado en Mashhad, segunda ciudad de Irán, antes de extenderse al resto del país. Trece personas murieron en la violencia surgida en las protestas en varios lugares, diez de ellas el domingo, y 300 fueron detenidas.
Las autoridades afirman que las fuerzas del orden no disparan contra los manifestantes y acusan a "alborotadores" y "contrarrevolucionarios" armados de infiltrarse entre ellos.
Consignas como "¡Muerte al dictador!" y ataques contra los símbolos del régimen del ayatolá Alí Jameneí dieron a las manifestaciones, las más importantes desde 2009 contra la reelección del expresidente ultraconservador Mahmud Ahmadinejad, un aire político que el Gobierno no demoró en vincular con "elementos hostiles" del exterior de atizar el movimiento de protesta.
Algunos también sospechan que los conservadores, rivales de la corriente moderada a la que pertenece el presidente Rohaní, quieren sabotear su política económica a riesgo de desencadenar un movimiento más difícil de controlar.
Sin embargo, la ira surgida por la situación económica es palpable desde hace años y dominó las últimas elecciones en mayo.
En las últimas semanas, la agencia ILNA vinculada a los sindicatos informó principalmente de protestas de varios cientos de empleados del sector petrolero por retrasos de los pagos, así como de fabricantes de tractores en Tabriz contra el cierre de su fábrica.
La ira fue en aumento con el derrumbe de empresas de crédito que afectó a millones de inversores.
"No me sorprenden estas manifestaciones. En los dos últimos años vimos un desfile en las calles contra los bancos y las sociedades de crédito", recordó el politólogo Mojtaba Musavi, desde Teherán. "Muchos de estos manifestantes pertenecen a la clase media que perdió muchos de sus haberes", aseguró.
Irán es un importante productor de petróleo de la OPEP y una potencia regional, pero la frustración creció en un país que está profundamente involucrado en conflictos en Siria e Irak como parte de una batalla por ganar influencia frente a su rival sunita Arabia Saudita.
A pesar de las causas económicas, las quejas sobre las restricciones a las libertades civiles lideraron las manifestaciones de los últimos dos días.
Al día siguiente de su llamada a la calma y su promesa de "un mayor espacio para la crítica", Rohaní advirtió ayer que "el pueblo iraní responderá a los alborotadores", que son una "pequeña minoría", según él.
"Nuestra economía necesita una gran operación de cirugía, debemos estar unidos", afirmó e insistió en la determinación del Gobierno para "solucionar los problemas de la población", en particular el desempleo.
Rohaní, elegido para un segundo mandato en mayo, facilitó a Irán salir de su aislamiento, con el levantamiento de las sanciones internacionales impuestas por sus actividades nucleares.
Este levantamiento auguraba una mejoría de la situación económica pero los frutos del acuerdo se hacen esperar.
Algunos expertos dudan de que las manifestaciones puedan ser una seria amenaza para el régimen, y consideran que no parece que obedezcan a una organización clara.
"El sistema prefiere las manifestaciones políticas que las económicas porque son más fáciles de controlar", señaló el politólogo Musavi.
Agencias AFP, Reuters, ANSA, DPA y EFE




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