Senado de EE.UU. votó por legalización de inmigrantes
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El senador republicano Arlen Specter, rodeado de colegas de su partido y también demócratas,
ayer al exponer los detalles de la ley migratoria que recibió media sanción en la Cámara.
Además, agregó Specter, «está de por medio el liderazgo del presidente» Bush, un decidido impulsor de una reforma migratoria dura en el terreno de la seguridad fronteriza pero que permita a millones de indocumentados solicitar la residencia, y luego la ciudadanía, después de un largo proceso de regularización.
Sin embargo, el líder de la minoría demócrata en la Cámara alta, Harry Reid, de Nevada,-prefirió no celebrar y advirtió: «Cualquier legislación que aprobemos en el Senado puede ser destruida por la Cámara de Representantes en la conferencia» de homologación.
El Senado trabajó sobre la base de un proyecto original presentado por el demócrata Edward Kennedy, de Massachussetts, y el republicano John McCain, de Arizona, que parecía marchar hacia la aprobación a principios de año, pero fracasó estruendosamente en abril. Una variación impulsada por los senadores republicanos Chuck Hagel, de Nebraska, y Mel Martínez, de Florida, quienes propusieron la división de los inmigrantes indocumentados en tres grupos, según el tiempo que llevan en el país, permitió reanudar el debate, acelerado por los reclamos de Bush.
Para revivir la reforma migratoria, demócratas y republicanos debieron abrir un proceso de debate de enmiendas, muchas de las cuales fueron aprobadas para aplacar las críticas de los sectores más conservadores. Así, el Senado aprobó la construcción de unos 600 kilómetros de triple vallado en la frontera con México, aumentos de las multas a los estadounidenses que contratan inmigrantesilegales y la proclamacióndel inglés como «idioma oficial».
El canciller mexicano, Luis Ernesto Derbez, dijo en Nueva York, donde pronunció una conferencia sobre el tema, que lo aprobado ayer es «apenas» un primer paso en la solución de la cuestión de los inmigrantes. Entretanto, el presidente Bush anunció el envío de hasta 6.000 soldados de la Guardia Nacional a la frontera con México y siguió presionando en favor de un programa de «trabajadores invitados» que puedan ingresar temporalmente al país.
Mientras, las organizaciones hispanas siguen en pie de guerra, en especial después del éxito de las manifestaciones del 1 de mayo último, cuando entre 1 y 2 millones de personas marcharon en ciudades de todo el país en favor de los derechos de los indocumentados.




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