Tras una ola de críticas, el Papa pidió perdón por haber reprendido a una feligresa

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Las imágenes de Jorge Bergoglio dándole dos cachetadas en el brazo a una mujer que lo había tironeado bruscamente se viralizaron en redes sociales. Luego de afirmar que "perdió la paciencia", brindó una misa contra la violencia de género.

Ciudad del Vaticano - “Tantas veces perdemos la paciencia; incluso yo, y pido disculpas por el mal ejemplo”, se excusó el papa Francisco en el primer Ángelus del Año, por su reacción con una feligresa que lo tomó bruscamente de la mano en la víspera.

Tras haber besado a muchos niños, apiñados delante del pesebre de Navidad en la extensa plaza de San Pedro, y cuando se disponía a cambiar de dirección, el martes una mujer lo agarró fuertemente de la mano y atrajo al Pontífice hacia ella hasta casi hacerlo caer.

Mientras se ve cómo la desconocida le dice algo casi inaudible, el Papa, irritado y con gesto molesto y dolorido, logra zafarse de la mujer golpeándola en el antebrazo.

El Pontífice, que tiene dificultades para andar y lleva calzado especial, siguió su camino tras el incidente manteniendo un poco de distancia con los fieles entusiastas. Su rostro, firme, se fue relajando progresivamente al entrar en contacto con los niños. Las imágenes de Jorge Bergoglio respondiendo de forma irritada fueron visionadas por miles de internautas.

En este primer Ángelus del año, el Papa recordó que la liturgia celebraba a María, “la Virgen que dio vida a Jesús, el Salvador”, quien “no eliminó el mal sino que lo cortó de raíz”. “Esta bendición de Dios para cada hombre y mujer” no es “mágica, sino que requiere paciencia, la paciencia del amor”, consideró.

En ese momento, dejó de leer el texto que había sido transmitido a los medios de comunicación previamente, y repitió la frase “la paciencia del amor”, haciendo su mea culpa por el molesto ademán de la víspera.

Bergoglio encadenó entonces con su mensaje de Año Nuevo, leído en todas las iglesias del mundo, que exhorta a la “paz, camino de esperanza hacia el que avanzar a través del diálogo, la reconciliación y una conversión ecológica” integral.

Si bien el papa argentino ha dado lugar a críticas muy positivas desde su elección, en 2013, por su sencillez y su proximidad con los fieles, también es conocido por su forma directa de hablar y por su temperamento, a veces autoritario.

En marzo mostró públicamente su franqueza al negarse a que los fieles besaran su anillo papal en una ceremonia en el santuario de Loreto, en el centro de Italia.

El Vaticano explicó que su gesto (el Papa retiraba su mano cada vez que un peregrino trataba de besarlo) era debido a razones de higiene.

“El Papa me ha dicho que el motivo por el cual no permitía que le besaran (el anillo) en Loreto era por higiene. No por él, sino para evitar el contagio cuando hay largas colas de personas. Personalmente, a él le gusta besar a la gente”, explicó en aquel momento el portavoz de la Santa Sede, Alessandro Gisotti.

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