10 de septiembre 2008 - 00:00

Turquía, sin agua ni sexo

Las mujeres de Ankara, Turquía, amenazaron con dejar de tener relaciones sexuales con sus maridos en protesta por la falta de agua en la región. O, más precisamente, para rebelarse contra la exclusiva tarea que deben enfrentar a diario: tener que acarrear el agua desde largas distancias sin que sus maridos las ayuden. Esta forma de protesta no tiene nada de original: en la obra de Aristófanes del siglo V antes de Cristo, Lisístrata, mujer de un soldado ateniense, se hartó de las guerras entre Atenas, Esparta y otras ciudades griegas, y convocó exitosamente a las mujeres de ambos bandos a una huelga sexual. Claro, más allá de la reprochable holgazanería y el poco espíritu de cooperación de los turcos de Ankara, la nobleza de los objetivos no parece la misma.

Pero esto llegó al Parlamento: Ali Riza Ozturk, miembro de la Comisión de Justicia, presentó ayer esta iniciativa femenina ante la prensa, y dijo que cuando visitó la localidad de Kirca, sus mujeres se quejaron de que la fuente del pueblo no tenía agua debido a la sequía. Y que ahora tienen que recorrer 13 kilómetros para obtenerla.

Entonces, con semejante cansancio, nada de «me duele la cabeza» sino algo más drástico.

«Decidimos no dejar entrar a los hombres en nuestros dormitorios hasta que se suministre agua al pueblo», le anunciaron las mujeres a la representante parlamentaria. Según la prensa de Ankara, el alcalde de Kirca, Osman Arslan, aseguró que los hombres del pueblo fueron a quejársele ante esta reacción de las mujeres, pero que él -lógicamente-no podía hacer nada para satisfacerlos. «La falta de agua en el pueblo se convertirá en motivo de divorcios», se lamentó el alcalde.

Ozturk, referente del opositor Partido Republicano del Pueblo (CHP), culpó al gobierno turco de esta crisis que ha llevado a los matrimonios de Kirca al borde de la separación. El clásico «Lisístrata» es muy famoso en Turquía porque fue llevado al cine en 1983 y se convirtió en un éxito. En 2001, en la localidad turística de Sirtkoy, en Anatolia, hubo una huelga similar por las mismas razones. En aquel momento, la prensa occidental juzgó que, más allá del carácter bravío de las mujeres turcas, estas protestas no hablaban a favor de los hombres en el amor, ya que si sus mujeres la pasaran realmente bien con ellos no se privarían ellas, además del agua, también del sexo.

Dejá tu comentario