El gobierno de Hugo Chávez emprendió ayer una dura ofensiva sobre compañías multinacionales de petróleo, al acusarlas de propiciar un boicot a la empresa estatal petrolera para destituir al Ejecutivo. Según un funcionario, 14 buques extranjeros anclados en el este de Venezuela recibieron la orden de no cargar combustible. Como contrapartida, Brasil anunció el inicio de las exportaciones de naftas, en otro gesto de acercamiento de parte de Lula Da Silva hacia Chávez.
El gobernador, actual comisionado del Ministerio de Energía en el Este para reactivar la industria petrolera afectada por un paro de 26 días, precisó que tres de los buques son el Germar Ajax, de la Phillips, el Nord Ocean, y el Antipolis, de la Exxon Mobil. Esta última empresa aclaró que no se trató de una «orden» dada a su buque, sino que la indicación corresponde «a un caso de fuerza mayor».
Martínez atribuyó la medida a planes de empresas para debilitar la industria y «apoderarse de las concesiones en la plataforma deltana», al nordeste del país, magma de cuantiosas reservas no explotadas. A su vez, indicó que las empresas creen que pueden «poner o sacar un gobierno».
Además de las dificultades de exportación y abastecimiento interno de combustible, uno de los mayores problemas es el acceso a bienes de uso cotidiano.
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