Baja adhesión al blanqueo: ¿Por qué aún puede ser una oportunidad?

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La industria de la construcción se encuentra golpeada. El sector recibió ésta herramienta como una oportunidad para dinamizar las ventas, pero no está siendo suficiente.

Mientras estaba escribiendo ésta columna se comentaba fuertemente que se estaría prorrogando por 90 días corridos los plazos de la ley de blanqueo, por lo que habría un poco más de tiempo para pagar el impuesto con la tasa del 5%, que es uno de los puntos más fuertes de este blanqueo.

La industria de la construcción se encuentra fuertemente golpeada por los efectos de la pandemia y la crisis económica, por lo que el sector recibió ésta herramienta como una oportunidad para dinamizar las ventas, pero no está siendo suficiente. Todo blanqueo debe despertar interés en el fin al que se aplicará, en este caso obras con hasta un 50% de avance y ofrecer un horizonte de quienes demandarán ese producto en el futuro. Hoy hay dos grandes temas irresueltos: ausencia de créditos hipotecarios masivos y corrección de la ley de alquileres que generó todo lo contrario a lo buscado. Estás dos patas ausentes son las que generan demanda genuina de esos m2 ya sean para vivir o alquilar. Eso es lo que atrae al inversor a volcar su capital y obtener un rédito, no solamente el mero hecho de regularizar su situación fiscal.

Es importante destacar la generación de empleo directo e indirecto que genera la construcción y el dinamismo que aporta a la economía. Asimismo hay un gran déficit habitacional que año tras año se va incrementando y no se puede satisfacer.

En marzo del 2018 se escrituraron más de 6000 propiedades en CABA y en marzo de éste año menos de 2500.

Es por ello que es necesaria una propuesta integral que resuelva los temas antes mencionados, para despertar el interés y que el blanqueo sea un éxito. Quienes se animen estarán ante una gran oportunidad comprar m2 a precios de hace 10 años atrás, resguardarse al tener en cuenta que el dólar está perdiendo valor a nivel internacional por la alta emisión e inflación y que los costos de construcción siguen en aumento, por lo que estos valores no serán sostenibles en el corto plazo.

El ladrillo continuará siendo un refugio de valor y una excelente inversión pensada a mediano y largo plazo. La oportunidad a mi entender va a estar focalizada en las unidades que rondan la franja de los 2000 dólares el metro cuadrado, en barrios con proyección de crecimiento y ubicaciones muy bien conectadas.

En épocas de alta incertidumbre el riesgo es mayor, pero también las posibilidades de revalorización, tomando lógicamente riesgos calculados. Hoy hay oportunidades de departamentos y terrenos para edificar, que comparados a los valores pre-pandemia se ofrecen con quitas de hasta un 40%. Donde muchos ven un contexto negativo, yo veo un mercado con oportunidades interesantes.

(*) CEO de Lugaren.

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