Hay que pasar el invierno: se agota la recuperación económica

La recuperación de la actividad económica en forma de "V" se habría agotado en abril, aunque la construcción puede mostrarse resiliente.

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Télam

La recuperación de la actividad económica en forma de “V” se habría agotado en abril, aunque la construcción puede mostrarse resiliente. Los datos oficiales del INDEC de marzo de la Industria Manufacturera (IPI) y de la Construcción (ISAC) muestran que el rebote vigoroso iniciado en mayo 2020, luego de un abril de lockdown total, estaría llegando a su fin.

La Industria Manufacturera creció 0,7% mensual en marzo, luego de haberse contraído 1,5% mensual en febrero respecto de enero. De esta manera, quedó 0,8% del nivel alcanzado en el primer mes del año. A diferencia de la actividad económica total (que a febrero está 2,3% por debajo del nivel pre pandemia de febrero 2020), la Industria se ubicó en marzo 3,9% por encima de dichos niveles, siendo uno de los sectores más beneficiados en el período “post cuarentena dura”.

¿Qué nos espera hacia adelante? A la tendencia de desaceleración que trae el sector, se le suman malos datos de producción automotriz y de demanda de energía eléctrica de abril que podrían estar reflejando los efectos de la segunda ola de COVID-19. La producción automotriz cayó 32,1% mensual en abril (siendo una comparación válida el intermensual dada una estacionalidad casi idéntica para marzo y abril), influida por paradas en las terminales por aumento de contagios entre los trabajadores y paros en puerto y de transportistas que dificultaron el abastecimiento de insumos.

Por su parte, el consumo de energía eléctrica de las industrias medido por día hábil cae 0,1% mensual, con similar estacionalidad para ambos meses. Si a esto le sumamos que las restricciones a la movilidad por la segunda ola de Covid-19 (que fueron in crescendo desde el 9 de abril) probablemente duren todo el invierno, es de esperar que la actividad económica industrial se resienta. Las restricciones a la movilidad impactan inicialmente en la demanda, para luego afectar ésta a la oferta.

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Por su parte, la Construcción se contrajo 0,5% mensual en marzo luego de caer 3,7% mensual en febrero, hilvanando así dos caídas mensuales consecutivas por primera vez desde el inicio del rebote en mayo 2020. Al igual que la Industria Manufacturera, a marzo la Construcción está 22,8% por encima de los niveles pre pandemia de febrero 2020.

Vale decir que este crecimiento se encuentra “exagerado” por la demanda de materiales de construcción para huir del peso, como muestra el índice de Construcción del EMAE (Estimador Mensual de Actividad Económica) que a febrero mostraba un avance anual de 11,7% (la mitad del ISAC, que subía 22,7%).

¿Qué nos espera en los próximos meses? Los despachos de cemento y el Índice Construya (mide la venta de insumos de la construcción del sector privado) de abril muestran cierta recuperación del sector luego de las caídas de febrero y marzo. Los despachos de cemento han caído 2,8% en términos mensuales, aunque ajustados por días hábiles muestran un avance de 11,8%. A su vez, el índice Construya tuvo una expansión de 6,4% mensual, aunque viniendo de una caída de 5,7% en marzo, lo que deja al índice 0,4% por encima de febrero.

A diferencia de la Industria Manufacturera, la Construcción podría ser más resiliente que la Industria Manufacturera a las restricciones a la movilidad. Hasta ahora, “sólo” se han suspendido las obras de más de 2.500 metros cuadrados hasta el 21 de mayo, a lo que se suma que el “quedate en casa” podría tener efectos indirectos mucho menores que los que tendría sobre la Industria.

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En síntesis, podemos afirmar que la economía ya mostraba signos de fatiga en marzo, previo a las primeras medidas de reducción de circulación instaladas el 9 de abril. En consecuencia, es esperable que marzo/abril hayan mostrado un techo en el nivel de actividad hasta que se aflojen las restricciones a la movilidad (¿fin del invierno?).

Algunos sectores recibirán el impacto “de lleno”, como la Gastronomía y Hotelería (que a febrero estaba 38% debajo de febrero 2020), otros tendrán un impacto más moderado como la Industria, que seguramente se contraiga “algo” en términos mensuales desestacionalizados y otros podrían ser mas resilientes, como la Construcción, que el año pasado fue uno de los sectores que más rápido recuperó cuando se levantaron las restricciones (efecto potenciado por la huida del peso hacia los materiales de la Construcción).

Para finalizar, hay que recalcar que en estas líneas se evitó hablar de variaciones anuales dado lo irrisorias que suenan por la baja base de comparación (la cuarentena “dura): la Construcción creció 97,6% en marzo y la Industria lo hizo 32,8%. Es esta misma baja base de comparación la que hace que el PBI de 2021 pueda crecer 7% en promedio si sólo se sostiene el nivel de febrero 2021 (último dato oficial), lo que es conocido como “arrastre estadístico”.

Seguramente el camino sea más sinuoso, con una contracción mientras “pasemos el invierno” y una recuperación a final del año, siempre y cuando no haya turbulencias electorales. Con todos estos vaivenes, podríamos quedar a fin de año levemente por debajo de los niveles pre pandemia o incluso alcanzarlos. Para superar dichos niveles sostenidamente falta algo que parece difícil de alcanzar: un programa macroeconómico integral.

(*) Economista de Portfolio Personal Inversiones (PPI).

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