Juan Pablo Rodríguez, estudiante de
psicología, cree que la izquierda puede
aprovechar la crisis para implementar
«cambios profundos»
La Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) renovó sus autoridades el sábado pasado. Uno de los integrantes del triunvirato electo, Juan Pablo Rodríguez, miembro de la Unión de Juventudes por el Socialismo, brazo universitario del Partido Obrero (PO), habló con este diario sobre los pasos que se propone la izquierda estudiantil para bloquear la elección de Atilio Alterini en el rectorado, los métodos utilizados que están al límite de la violencia física y el financiamiento de la FUBA.
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Periodista: El lunes pasado reclamaron que el Consejo Superior sancione a «la patota del sindicato APUBA» que los agredió en Medicina, pero para ello utilizaron un método que estaba al límite de la coerción física, al impedir que los profesores se movieran del recinto. ¿No es una contradicción?
Juan Pablo Rodríguez: Al límite de la coerción puede estar un movimiento que lucha por echar a las patotas. En cambio, la camarilla de profesores que apoya Alterini y que maneja la UBA, ni siquiera es capaz de separar a su patota luego de la golpiza brutal del día martes en la Facultad de Medicina. Ocupar los edificios fue lo único que nos garantizó que Alterini no sea rector de la universidad. La ocupación del Consejo Superior del día lunes tiene el mismo criterio. Nuestros consejeros pidieron que se tratara la expulsión de las patotas como primer punto y la camarilla profesoral lo rechazó. Aunque sea controvertido, eso nos garantiza que vean cómo actúa la camarilla. Ayer, un compañero de Derecho fue amenazado por uno de los que apareció el otro día golpeando a estudiantes.
P.: ¿Cuáles son los pasos por seguir de la FUBA?
J.P.R.: Hemos planteado una lucha para derrotar a la camarilla de profesores. La crisis política se desarrolla a pasos agigantados y el sector de Medicina le ha pedido a Alterini que baje su candidatura. Queremos asambleas en todas las facultades, con docentes, no docentes y estudiantes, para discutir qué tipo de democratización necesita la universidad y que además se llame a una asamblea universitaria en tres meses. Apuntamos a que una comisión del Consejo Superior discuta el estatuto y que se llame a un plebiscito. La asamblea actual tiene una representación muy disminuida del movimiento estudiantil en favor de las corporaciones que manejan los graduados y una minoría de profesores.
P.: ¿No es lógico que en una universidad los profesores estén sobrerrepresentados?
J.P.R.: La reforma de 1918 declaró el demos universitario a los estudiantes. El saber un poco más de agronomía o comunicación no define el rumbo social y político para cambiar la universidad.
P.: ¿No es imposible hacer cambios tan profundos en un marco de una crisis tan severa como la actual?
J.P.R.: No tenemos una oportunidad sistemática para que los cambios sean profundos. Queremos dar vuelta la tortilla de la orientación social de la universidad.
P.: Ustedes llegaron a esta instancia aceptando las reglas de juego, hasta que Alterini apareció como el favorito.
J.P.R.: Nuestro programa político se presenta a estas reglas de juego para transformarlas. Propusimos democratización del gobierno, mayoría estudiantil, cambio en el claustro docente y voz y voto para los no docentes. Las grandes modificaciones sociales se dan interviniendo con determinadas reglas de juego para cambiarlas. En la reforma del 18 tiraron rectores por la ventana. No hemos llegado a ese límite.
P.: ¿Podrían llegar?
J.P.R.: Entendemos que no es necesario revolear a nadie porque no es nuestra política ni nuestra decisión.
P.: Algunos los acusan de no representar realmente a los 300.000 estudiantes de la UBA.
J.P.R.: Hubo elecciones en toda la universidad donde se presentaron todas las corrientes e ideologías, y la izquierda resultó mayoritaria por mucho margen en la mayoría de las facultades. Dirigimos 7 centros y allí se obtuvo la mayor cantidad de votos de la historia. En las otras facultades se creció mucho. En la última movilización había más de 10.000 estudiantes que apoyan codo a codo nuestra política.
P.: También se asocia el manejo de la FUBA a cajas económicas.
J.P.R.: La universidad maneja 750 millones de pesos: 500 del erario y 250 millones son recursos de la propia universidad. Eso se lo reparte el bloque alterinista. Nosotros no decimos que la FUBA gobierne, sino que todo el mundo decida.
P.: Hay una caja particular que son las fotocopias.
J.P.R.: La caja de la FUBA es muy pequeña porque nos sacaron los convenios que tenía la Franja Morada y nos dotamos de una política de apuntes a precio de costo. La ganancia es mínima y se va en becas de ayuda a estudiantes que atienden en los locales de la FUBA. La plata que se recauda está toda reinvertida en la lucha y en las campañas de todo tipo y color. Van a salir los balances que muestran que todo está claro.
P.: ¿Cómo ven la postura de Néstor Kirchner frente a Alterini?
J.P.R.: Este gobierno es un gobierno de camarillas y está partido. Daniel Filmus, ministro de Educación, apoya a Alterini. Daniel Malcolm, secretario de Políticas Universitarias, y Cristina de Kirchner se oponen a Alterini. Lo que quiere el gobierno es que no haya más crisis en la UBA, pero no tiene mucho juego porque el movimiento estudiantil está en su contra.
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