Grandes maniobras concitan cada vez más la atención de los depositantes, convertidos ya en una cantera de furia. Ni siquiera saben cómo perdieron buena parte de sus inversiones. A pesar de que percibieron los primeros signos de inquietud de los inversores, los bancos en general no desean dar oficialmente sus explicaciones, manteniéndose a la expectativa por el terror cósmico de explicar a los ahorristas los métodos implementados en sus sistemas de prevención.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Los más comunicativos emplean una cortesía glacial con sus ahorristas al informarles que el departamento financiero y el de riesgos implícitos, por un lado, y el comercial que les vendió el producto por el otro, estuvieron probablemente alejados entre sí, lo que diluyó las responsabilidades y el límite de adaptación. Pero -señalan-ya han tomado los recaudos para mejorar esa situación.
En realidad, son bastante raros aquellos actores que utilizaron las herramientas de vigilancia para prevenir los riesgos. Resultaron ciertamente inapropiadas las que se encontraron en manosde los bancos de inversión-(«sell-side»), que fabricanlos instrumentos financieros, de las sociedades de gestión («buy-side»), que los utilizan en los fondos comunes, y de los muy pocos depositantes advertidos.
En ese sentido, el VaR ( Value at Risk) no es un muy buen indicador de riesgos para ocasiones de crisis mayor, pues sus datos históricos muestran lo que puede suceder una vez cada tres a seis meses. Y es insuficiente frente a situaciones muy raras aparecidas una vez en cinco años, como es el caso de la crisis actual. Por eso se deben utilizar para una categoría de riesgos precisa, los test de estrés tales como «¿qué va a pasar con la cartera de divisas, de obligaciones y de acciones si el petróleo sube 20%?».
Francia figura entre los países más reglamentaristas, y la reglamentación está relativamente bien hecha. El problema está en otro lado, y concierne a las buenas prácticas, ampliamente insuficientes.
A fin de que los depositantes estén enterados de los riesgos que corren, ¿por qué los bancos que disponen de análisis de riesgos y otras herramientas perfeccionadas no les comunican claramente la naturaleza y la amplitud de los inconvenientes posibles inherentes a los productos que ellos mismos les vendieron?
¿EL FIN DE LA EDAD DE ORO PARA LOS BANCOS?
Los acontecimientos recientes han demostrado así que las finanzas mundiales reposan en un equilibrio precario, en el que los productos llamados de transferencias de riesgo -muy sofisticados y que utilizan plenamente el efecto palancamantienen vínculos estrechos entre ellos, conduciendo a un verdadero efecto de dominó en caso de crisis. Hay cambios brutales de psicología de los mercados con una subida general de la aversión al riesgo.
Los bancos de inversión tendrán necesidades crecientes de capital, afectados por un desinterés marcado de los inversores sobre los productos estructurados, principalmente en los más sofisticados y con mayores márgenes. Habrá una distribución más restrictiva de préstamos, ligada a una refinanciación más difícil pues no hay acceso fácil a la liquidez.
Los especialistas del mercado de cambios no pronostican una crisis, pero indican que la probabilidad de conocerla aumenta en razón de que varios bancos centrales extranjeros reducirían sus tenencias en dólares, o convertirían una parte de sus reservas en otras monedas, riesgo que se agravaría si los países exportadores de petróleo dejaran de vender en dólares.
A pesar de las inyecciones masivas de liquidez de la Reserva Federal y del Banco Central Europeo (BCE), las tasas aumentan en el mercado interbancario en el que se refinancian los establecimientos financieros. Se acerca fin de año, circunstancia que agrava la crisis del mercado de crédito por las necesidades de liquidez a raíz del cierre de los balances. La tasa a tres meses en la zona del euro subió. En EE.UU. la tasa Libor a tres meses registró un nuevo incremento.
Para que la crisis se detenga y la confianza vuelva, es necesario que la transparencia aumente, principalmente en el mercado de productos de financiamientos estructurados y de los ABCP (Asset-Backed Comercial Papers).
LOS PAISES DE LA OPEP Y CHINA
Los ministros de Finanzas se reunirán el 5 de diciembre en Abou Dhabi. Pese a que los Emiratos Arabes Unidos no son partidarios de adoptar la política monetaria estadounidense, ya que el fuerte dinamismo de su economía no se parece al de los norteamericanos, siguieron fieles al dólar y bajaron la tasa de interés para que su divisa no se aprecie frente al billete verde. Kuwait, el único Estado de la región que liga su moneda a una canasta de divisas antes que sólo al dólar, dejó depreciar su dinar por tercer día consecutivo.
Pekín dejará a las fuerzas del mercado un mayor rol para determinar la paridad cambiaria del yuan, mejorando su sistema de cambios en forma dinámica, gradual y razonable. En dos años el yuan se apreció 11,5% frente al dólar, pero se depreció 9% frente al euro.
EL BANCO DE FRANCIA
Christian Noyer, gobernador del Banco de Francia y miembro del BCE, de visita en Tokio, estimó en u$s 250 mil millones las pérdidas por la crisis de créditos hipotecarios en los EE.UU., «monto importante pero soportable, especialmente en condiciones económicas muy favorables».
Todavía el porvenir resultaincierto. Sólo la impresionante capacidad de innovación financiera que caracteriza al sector permitirá mantenerse confiados.
Dejá tu comentario