¿Dólar atrasado? Nueve claves para evaluar la situación del tipo de cambio

Opiniones

Tras las turbulencias en el dólar oficial y la brecha con el blue que lo llevó a casi $170, vale un análisis de las amenazas del mercado sobre una "devaluación es inminente".

En las últimas semanas la cuestión del dólar ha vuelto a ser noticia y a despertar preocupación. Dado los problemas actuales de escasez de divisas, el Gobierno ha vuelto a restringir los canales de compra del dólar oficial, lo que llevó a que el dólar blue se ubicara en niveles cercanos a los $170, prácticamente duplicando el precio oficial. Todas estas señales han creado un clima de incertidumbre que parece presagiar una pronta devaluación para corregir los desbalances.

Ahora bien, antes de pensar que una devaluación es inminente deberíamos preguntarnos si el valor de la divisa oficial está atrasado o no, buscando fundamentos objetivos para ello con el fin de no simplemente dejarnos guiar por una “sensación” del contexto. Para ello vale la pena considerar 9 elementos centrales de la economía que permitirán hacer un diagnóstico certero sobre lo que está ocurriendo y sobre lo que pasará.

1) Saldo comercial

Una de las variables centrales a la hora de considerar si el tipo de cambio está atrasado es el saldo comercial, puesto que es el punto que expresa si existen desequilibrios de intercambio comercial con el mundo o no.

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En este caso, el país está acumulando un superávit comercial récord: en los primeros ocho meses del año ha acumulado un saldo positivo de u$s11.000 millones, proyectando finalizar el año en cerca de u$s16.000 millones. Es decir, más del doble del superávit del año pasado y el más alto en una década. Por lo tanto, al considerar esta variable aquí no notamos atraso.

2) Evolución de la inflación vs la del dólar

La evolución de los precios es otra de las variables centrales, puesto que nos puede dar una referencia exacta con respecto a si el tipo de cambio oficial está atrasado o su valor es más que adecuado.

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Según el Indec la inflación acumulada hasta el mes de septiembre fue de 22,3%, no obstante la evolución del tipo de cambio oficial a igual plazo fue de 26% (pasó de $59,8 a principios de año a $75,2 al último día de septiembre). Una vez más, aquí tampoco notamos atraso cambiario.

3) Salarios

El tercer punto a evaluar es la cuestión salarial. Dado que esta variable nos permitirá entender si el famoso “costo laboral” argentino es un factor que pudiera restar competitividad o no.

Si consideramos la evolución del salario mínimo, vital y móvil medido en dólares veríamos que la respuesta es clara. Dicho salario en 2015 era el más alto de la región al tomar un valor de u$s589, el cual se fue licuando con las sucesivas devaluaciones macristas, para terminar a fin de 2019 en u$s 268. Hoy en día el salario mínimo es todavía más bajo: según la ley es de $16.875 en octubre, lo que equivale a u$s225 al tipo de cambio oficial y un catastrófico u$s102 al dólar blue. El desplome salarial entonces indica que el costo laboral argentino no es caro, sino extremadamente barato. Por lo cual, no se ve aquí tampoco un atraso cambiario.

4) Precios externos

El cuarto elemento a considerar tiene que ver con los términos del intercambio. Es decir, saber si los precios externos han favorecido más a los productos que vende argentina o a aquellos que compra.

Los ocho primeros meses del año vemos que existió, como producto de la pandemia, una caída del 5% de los precios de exportación argentinos versus una caída del 4,5% para las importaciones. Es decir, la variación fue prácticamente la misma e incluso en las últimas semanas se empieza a notar una mejora para los productos nacionales. El resultado: en esta variable tampoco se ve atraso del tipo de cambio.

5) Las acciones

El quinto punto a considerar es conocer el valor de las empresas argentinas. Puesto que con esto sabremos si su precio es alto en la comparativa internacional o acaso es muy bajo.

Si se considera lo sucedido en los últimos años es fácil notar que el valor de mercado de las empresas argentinas está por el piso. Las sucesivas escapadas del dólar a partir de 2018, la reacción del mercado frente al triunfo electoral del peronismo que derrumbó los precios, el default posterior y la pandemia terminaron de triturar las cotizaciones de los activos en la bolsa local. A su vez, esos activos no sólo vieron caer su cotización en pesos, sino que con las sucesivas subas del dólar, su valor medido en la divisa extranjera se desmoronó. Conclusión: las empresas argentinas a valor dólar están regaladas. Por lo que aquí tampoco vemos atraso del tipo de cambio.

6) Los compromisos futuros

Otro punto a tener en cuenta son los compromisos futuros que deberá enfrentar el país. Este punto es importante porque nos permitirá saber si va a haber requerimientos objetivos de divisas hacia adelante o no.

Los dos puntos centrales que definen los fundamentos macroeconómicos son el sector real y el financiero. El primero se expresa en el saldo comercial, el cual como dijimos no sólo este año marca valores superavitarios récords sino que proyecta mantenerse positivo los próximos años. Con respecto al sector financiero, gracias a la reciente renegociación de la deuda, ha despejado los pagos que deberá hacer el país, donde el gobierno prácticamente no deberá pagar nada en 4 años. Por lo cual, considerando ambos puntos, se nota que el país tendrá una senda despejada y positiva hacia adelante. Es decir, no habrá demanda de dólares por los canales reales de la economía ni por el financiero, señalando que objetivamente la cuestión externa debería estar descomprimida.

7) El turismo internacional

Como séptimo elemento a analizar es el turismo extranjero. En este caso, abordar este sector nos dirá si el dólar está atrasado o si acaso debería haber una devaluación para favorecerlo.

Fuera de considerar la pandemia y la dificultad (o imposibilidad) de hacer viajes turísticos al extranjero, sabemos que en caso de poder hacerlo, para los argentinos esos viajes se han encarecido mucho, quitando incentivos a ello: subió el dólar solidario, el blue, se aplicaron nuevos impuestos y restricciones para el uso de la tarjeta de crédito en el exterior. De modo inverso, para alguien que viene de un país extranjero y que cambia sus dólares al blue, el país está regalado: los precios serán muy bajos, teniendo incentivos para gastar. Este es otro sector donde tampoco se ve un dólar atrasado.

8) Reservas

Como octava variable a tener en cuenta es la variación de las reservas. Esta es una variable indispensable de la economía. Sin embargo aquí no notamos una evolución positiva sino una gran dificultad por parte del Banco Central de hacerlas crecer. E incluso las últimas medidas apuntaron a restringir la venta minorista ya que la presión cambiaria ha sido muy alta. Aquí sí notamos un aspecto a preocuparnos y que sugiere el atraso cambiario.

9) Las brechas con los dólares paralelos

El último elemento a analizar es la brecha existente entre el dólar oficial y los paralelos (blue, mep, contado con liqui). En los tres casos las brechas no han parado de crecer a lo largo del año, despertando expectativas sobre que una pronta devaluación sería inminente. Aquí lo que observamos es una evaluación del mercado negativa sobre la situación económica actual y falta de confianza, todo lo cual hace pensar subjetivamente que el dólar está atrasado, pero sin elementos objetivos sobre sus causas.

Conclusión

¿Qué nos dicen esta evaluación? Primero que en 7 de las 9 variables analizadas, notamos que el tipo de cambio no parece estar atrasado, sino al contrario: los fundamentos macroeconómicos muestran una clara robustez.

No obstante, en segundo lugar, que el Banco Central no pueda incrementar sus reservas es un elemento de mucha preocupación. Además, la ampliación de las brechas cambiarias también lo es. Pero esto último no parece apoyarse en premisas objetivas sino más bien sobre un diagnóstico que desconfía del Gobierno y de sus medidas. A pesar de que el Gobierno llegó a un acuerdo de la deuda, salió del default, cosecha altos superávits comerciales y existen varios signos de reactivación económica no parece contar hasta ahora con el apoyo del mercado. Ojalá entonces que las medidas tomadas la semana pasada y las que seguramente vengan logren solucionar esto. Pues como vimos, las condiciones objetivas existen, sólo les falta ganarse la confianza y ser más creíbles.

* Economista. Doctor en Ciencias Sociales (UBA/UNDAV/Conicet).

Autor del libro Crisis económicas argentinas. De Mitre a Macri.

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