Curiosamente en un año 2022 que será negativamente recordado por mucho tiempo por parte de los inversores (fuerte caída de mercados accionarios y bonos globales), las acciones argentinas dijeron presente.
Curiosamente en un año 2022 que será negativamente recordado por mucho tiempo por parte de los inversores (fuerte caída de mercados accionarios y bonos globales), las acciones argentinas dijeron presente.
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El S&P Merval lleva a la fecha una mejora de 17%[1] medido en dólares, suba que alcanza al 96% en moneda doméstica. Cuando desagregamos al índice entre sus distintos componentes, las mejoras en pesos las lidera Transportadora Gas del Sur (TGSU2), YPF (YPFD) y Comercial del Plata (COME) con alzas de 243%, 238% y 180% respectivamente.
Visto de esta manera, fueron las acciones uno de los únicos activos financieros que pudieron proteger el ahorro de una inflación intensa y ascendente. Desde ya, uno nunca tiene que olvidar el riesgo al que se está exponiendo cuando hace este tipo de inversiones, sobre todo en un país tan inestable macroeconómicamente como el nuestro.
Más allá de lo anecdótico de los números de este 2022, cuando ampliamos temporalmente el análisis, la situación no luce tan holgada para los papeles domésticos: desde el máximo de febrero de 2018, el S&P Merval acumula un rojo de 72% en moneda dura. En el mismo lapso, el S&P 500 avanzó 36% y el Nasdaq 51%.
En las vísperas del cierre de año y el comienzo de uno electoral, como será el 2023, comienza a resonar en la mente del inversor la misma pregunta de siempre: ¿será momento de exponerse al trade electoral? ¿Es tarde o temprano para hacerlo?
Definitivamente nadie puede dar una respuesta concreta y cierta, por lo que debemos poner arriba de la mesa lo que realmente tenemos una convicción y parece más elocuente. En este sentido, hay cuatro aspectos que podemos identificar para determinar la conveniencia o no de tener activos argentinos en la cartera durante un año electoral.
¿Y los bonos? En este momento, como inversores preferimos ser socios del sector privado antes que del sector público para capitalizar un eventual trade electoral y un hipotético inicio de gestión y solución de los grandes (y desafiantes) desequilibrios macro.
En conclusión, el trade electoral parecería no haberse agotado a pesar de la buena performance de 2022. De lo que sí hay que estar seguros es en que es necesario estar dispuesto a tolerar un nivel de riesgo muy elevado en post de sacar provecho de la actual situación del mercado.
[1] Cierre al 6 de diciembre de 2022
Jefe de Research y Estrategia de Inviu.
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