La fábrica de dólares: ¿de dónde vendrán las divisas?

Opiniones

Si bien Argentina tiene limitado el stock de dólares, la génesis del problema no es otra cosa que un grave problema de flujo.

Comencemos esta columna con una pregunta retórica. ¿El BCRA tiene un problema de stock de divisas? Vendiendo a razón de USD 80/100 millones por día, donde en agosto se le fueron casi 1.000 millones de dólares, y donde la RRII netas no llegan a u$s1.200 millones, la respuesta obvia es: tiene un problemón. El diagnóstico de Sergio Massa parece ser este. Un problema de stock. Incluso coincide el Presidente del BCRA Miguel Pesce; “Hemos estado en peores condiciones”, dijo, en cuanto a Reservas Internacionales de libre disponibilidad.

Repasemos entonces los anuncios y/o medidas del flamante Ministro de Economía desde su asunción, en pos de paliar este problema de stock. A continuación, la fábrica de dólares:

  • Acuerdo Sectorial con exportadores para liquidación anticipada a través de prefinanciación de exportaciones. Aprox. USD 5.000 millones. Este mecanismo no está muy claro por ahora, pero dejemos que corra.
  • Ingresos de Dólares Pendientes de Organismos Multilaterales. El monto no está claro. ¿USD 750 millones? ¿USD 1.200 millones? ¿Entrarán los USD 1.950 millones del anuncio?
  • Potenciales REPO para fortalecer divisas a través de instituciones internacionales.
  • Update del Swap con China.

Si el diagnóstico del ministro fuera el correcto, tal vez la solución presentada arriba podría funcionar, toda vez que la caída en el precio de la energía a nivel internacional y el stock de reserva de “energía importada”, no obligue a fuertes salidas de divisas a partir de septiembre.

La pregunta que sigue es: ¿Cuánto tiempo compramos con aprox. USD 5.000 millones? No vale la pena arriesgar una respuesta, puesto que si bien Argentina tiene limitado el stock de dólares, la génesis del mismo no es otra cosa que un grave problema de Flujo. O dicho de otra forma, de generación de divisas genuinas. Ésta es la verdadera “Fabrica de Dólares”, no hay otra.

El índice de Tipo de Cambio Real cayó de forma preocupante durante julio a 93, agosto mantuvo la dinámica (ITCRM 92,70). En diciembre 2021 estaba en $102,57. Pero incluso este número es soportable. Lo que claramente es insoportable, es la brecha cambiaria. Porque la brecha genera el peor incentivo para la generación de divisas. ¿Quién en su sano juicio aceleraría la venta de su producción a un Tipo de Cambio oficial de 133 ARS/USD, a lo que se le sumaría una mejora de aprox. 14% con el famoso dólar soja, cuando el Tipo de Cambio Financiero vale 282 ARS/USD? Brecha en 112%.

El DESDOBLAMIENTO CAMBIARIO es el problema real y el nudo gordiano de este asunto, para el cuál el ministro aún no ha presentado solución. Es claramente un problema de expectativas que obviamente no se soluciona restringiendo liquidez al mercado.

Los anuncios/medidas necesitan un conector de manera que la solución no ataque sólo el problema de stock, sino que además y fundamentalmente, se centre en el problema del Flujo. Ese conector no es otra cosa que un ordenamiento cambiario de manera de achicar la brecha. El Tipo de Cambio comercial está muy barato.

En este punto, una buena parte de la biblioteca dice que esos 5.000 millones de dólares anticipados podrían servir en la medida que el paso siguiente sea un sinceramiento cambiario, seguido de un Plan de estabilización con meta fiscal y alineamiento de la política monetaria – cambiaria. O sea, la sintonía fina obliga luego a alinear las tasas de interés con el ritmo de depreciación del Tipo de Cambio Oficial, de manera de anclar la tasa de inflación, sobre todo si se pretenden tasas reales positivas.

De acuerdo, pero primero se necesita el grueso. La segunda pregunta que sigue es: ¿a dónde vamos a buscar a la Tasa de Inflación si llevamos a cabo lo anterior?

La respuesta no es para nada halagüeña, algunos estudios mencionan que con saltos discretos del tipo de cambio del orden del 50%, se acumula una tasa de inflación del 120% para los próximos 12 meses, a lo que se le sumarían efectos contractivos del nivel de actividad de 12 meses como piso. Por supuesto, son escenarios muy complicados de simular, es imposible predecir el comportamiento de ciertas variables macro con algún nivel de certeza. Dicho sea de paso, el escenario actual no es de contracción económica, aunque julio muestra datos preocupantes en este sentido, pero la tasa de inflación va camino a números similares independientemente de cualquier Plan.

El punto a resaltar no es si un Plan de este tipo podría traer algún alivio en el mediano/largo plazo, más temprano que tarde alguien se animará a ponerlo en funcionamiento, so pena de continuar en un letargo histórico. El punto a destacar es otro. Basta una sola “evidencia” en contra, para que la “política” no elija ese camino. De hecho el tiempo pasa y sigue sin elegirlo. El costo, claramente, se está viendo a diario.

La “política” no tiene un sólo incentivo para arriesgar un Plan de Estabilización. No está dispuesta a jugar esa carta. El costo podría ser lapidario. De hecho, la probabilidad de éxito es baja. Un Plan de Estabilización exige sobre todo capacidad de ejecución al 100%. Algo de esa capacidad parece haber recuperado el actual ministro, sin embargo, la decisión sigue siendo colegiada. Los bonos de deuda en dólares locales no subieron por el efecto Massa, aunque algo de expectativas seguramente validaron su ingreso al ministerio. El índice de deuda emergente subió 10% y explica mucho de ese rally.

En buen romance. El camino elegido hasta ahora no recompone Reservas Internacionales, no genera Flujo de Dólares. Por otro lado, el diseño y ejecución de un Plan de Estabilización tiene un costo que “la política” no parece estar dispuesta a pagar.

Ciertamente el escenario es muy complejo y los tiempos sumamente acotados. El 2024 está a años luz de distancia.

Licenciado en Economía.

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