Rogelio Frigerio (n), de la consultora Economía y Regiones, se mostró preocupado por el «cortoplacismo» de las medidas del gobierno y por el nivel de inversión. Se mostró conforme con el manejo de la política monetaria, pero advirtió, con respecto a la política fiscal, que el deterioro de las cuentas provinciales «es una señal de alarma importante para el año que viene». Predice para fin de año una inflación de 12% y el dólar a 3,14 pesos. Con un crecimiento por encima de 8%.
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Periodista: ¿Cuán firme ve la producción para este año y cuáles son los factores que pueden afectarla?
Rogelio Frigerio: Va a ser un año de crecimiento muy importante, arriba de 8%, y no existe ninguna señal que indique que esta tendencia pueda revertirse en el corto plazo. La demanda interna continúa siendo el principal motor, con un buen desempeño del consumo privado. No obstante, hay preocupación a futuro, ya que crecer a tasas «chinas» requiere de tasas de inversión también «chinas». En ese país se invierte 50% del producto, mientras que en la Argentina, con mucho esfuerzo, se ha llegado a 21%. En Chile, por su parte, se crece a una tasa de 6%, con una inversión de 30%. Además hay un problema de calidad de la inversión, ya que 50% viene explicada por la construcción y otra parte significativa por transporte. En maquinaria y equipos durables se expande, pero todavía no tiene la importancia que debería. Asimismo, la inversión extranjera directa es limitada y estamos muy por detrás de otros países de la región.
P.: ¿Cree que son suficientes los acuerdos de precios para controlar la inflación?
R.F.: En el corto plazo, han resultado muy efectivos. Pero en el mediano plazo atentan contra lo que debería ser el principal objetivo del gobierno, que es aumentar los niveles de inversión. Esto es lo único que hará sostenible en el tiempo el crecimiento sin que despegue la inflación.
P.: ¿Se le va de las manos la situación fiscal al gobierno?
R.F.: Hay cierta preocupación. La política fiscal es expansiva, lo que atenta contra la moderación en la suba de precios. Entre marzo de 2005 y marzo de 2006, el gasto público real creció 60%. A su vez, desde principio de año, 40% de la suba del gasto correspondea salidas discrecionales,-23% por obra pública y 17% por subsidios al sector privado. Esta situación hay que replantearla. También las provincias están bastante comprometidas y es probable que el año que viene estemos hablando de déficit primario en ellas, como consecuencia de los incrementos salariales. Estos no son un problema significativo para la Nación, pero sí para las provincias, ya que el peso de los salarios sobre el presupuesto es 10% y 50%, respectivamente. El inédito frente fiscal que pudieron construir en los últimos años se les está erosionando. La deuda con el gobierno nacional, su principal acreedor, está teniendo niveles de amortización e intereses muy altos. Es una señal de alarma importante para el año que viene.
Política monetaria
P.: ¿Qué opina del manejo de la política monetaria?
R.F.: El Banco Central sigue una política gradualista y ubicó la oferta monetaria en una situación neutra. Con eso ya hizo lo sustancial y no hay mucho más que pedirle. Para el último trimestre del año es probable que las tasas ofrecidas suban un poco con el objetivo de esterilizar la expansión de base, que tiene lugar por la intervención cambiaria.Igualmente, las solucionespara el largo plazo pasaránpor el Ministerio de Economía.
P.: ¿Cuáles cree que son las medidas más urgentes que debe tomar el gobierno?
R.F.: Tiene que sostener el superávit primario, que está estancado en términos nominales y decreciendo en términos reales. Hay que ir a una política fiscal contractiva, sobre todo porque la contribución de las provincias va a caer en el tiempo. Por otro lado, hay que generar desde el gobierno un discurso que ayude al clima de negocios. Tampoco se puede seguir dilatando la discusión con las empresas de servicios públicos, sobre todo las relacionadas con el sector energético.
P.: Y mirando para atrás, ¿dónde cree que se han equivocado más fuerte las autoridades económicas?
R.F.: Si hay algo que criticarle al gobierno es el cortoplacismo de sus medidas. Hay varias que fueron efectivas, por ejemplo, acuerdos de precios, que tendrán repercusiones no tan favorables en el largo plazo. Asimismo, la prohibición de las exportaciones de carne, puesta en marcha para solucionar un problema coyuntural, pone en riesgo mercados que costó mucho conseguir. Es una medida a todas luces preocupante. Otra crítica es la ausencia de coordinación en las políticas salariales, ya que es grave que la Nación decida sin consultar medidas con impacto muy fuerte y negativo en las provincias.
P.: ¿Puede un empeoramientode los mercados internacionales derrumbar las buenas perspectivas para este año?
R.F.: La suba de las tasas en EE.UU. no tendrá un impacto tan relevante en la Argentina. Acá es fundamental el precio de los commodities, que por un par de años más va a estar alto.
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