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4 de marzo 2008 - 00:00

Peligroso conflicto entre Banco Central, gobierno y el Tesoro

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Michel Camdessus
Para comprender lo esencial del cuadro operativo del Banco Central y su política monetaria -instrumento destinado a regularizar el nivel de la producción y de los precios variando la cantidad de moneda en la economía-, es suficiente leer los rubros del balance repartidos en tres categorías principales: los factores de liquidez autónomos (en el activo, las reservas netas de cambio; en el pasivo, los billetes en circulación más los depósitos de las administraciones públicas), los haberes en cuentas corrientes de los establecimientos crediticios y los instrumentos de política monetaria.

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A fin de manejar esta oferta de moneda, el Estado cuenta con el apoyo del mercado abierto, con la modificación de las tasas de descuento y con la variación del coeficiente de efectivos mínimos de las instituciones financieras. Numerosos bancos centrales de países industrializados, cuyos mercados están bien desarrollados, marcan su preferencia por una política guiada por el pilotaje de la tasa de interés, ya que permite brindar, además, una señal clara en la que una evolución en sentido contrario de los diversos agregados podría engendrar una cierta confusión.

El hecho de que el cuadro operativo privilegie la tasa de interés no implica que los desarrollos monetarios dejen de revestir importancia en la realización del objetivo final, que es la estabilidad de los precios.

El Banco Central satisface la demanda de liquidez a fin de estabilizar la tasa a la altura deseada. Las fluctuaciones de esta demanda conducen a modificaciones en el nivel de los rubros del balance. Esto significa igualmente que no es la base monetaria, sino la tasa de interés la que señala la orientación de la política monetaria.

Por razones institucionales, los diversos instrumentos que permitan acrecentar la oferta de moneda están expuestos a conocer una cierta deficiencia. A saber: la presencia de una tasa de descuento elevada que no impida fuertes demandas de crédito cuando las perspectivas son excelentes, la eficacia del mercado abierto requiere que los bancos posean un portafolio importante de títulos públicos, la modificación de los coeficientes de efectivos mínimos tiene efectos de gran amplitud, pues fuerza al sector bancario a modificar su gestión y obligaciones asumidas. Por esta razón, no es muy empleada.

Es esencial su actividad de consejero en gestión del riesgo de cambio para la colocación de las reservas, tanto en la estructura de las monedas elegidas como en las categorías de la inversión, ya sea en el mercado interbancario de divisas, de obligaciones de Estados y/o privadas en monedas locales y no locales, y de acciones de excelente calidad.

Para evitar eventuales conflictos de intereses con la política monetaria, algunos institutos de emisión poseen en sus portafolios obligaciones de empresas y acciones emitidas únicamente por sociedades extranjeras. El oro no es administrado activamente, a excepción de aquel que se presta a diversos establecimientos financieros contra remuneración.

  • Largo plazo

    En los cálculos de escenarios y de crisis se tiene en cuenta el hecho de que las colocaciones se efectúan en un horizonte más bien a largo plazo, en monedas y mercados más líquidos.

    Los resultados de las colocaciones oscilaron entre 5,8% y 9,4% en 2007, siendo el oro el que obtuvo los mejores rendimientos. Los presidentes de los bancos centrales de China (Xiaochuan Zhou), Japón (Toshihiko Fukui), Estados Unidos (Ben Bernanke) y Europa (Jean-Claude Trichet) quieren ser juiciosos, ecuánimes y acertar colocarse en el justo medio cuando casi todos los banqueros privados viven en los extremos por la crisis desatada.

    La reflexión sobre el metier de banqueros centrales los obliga a pronunciar palabras de concordia, porque no pocos inversores bursátiles se sintieron afectados al enterarse de que nada era ilegal desde el momento en que no hay leyes condenatorias al laxismo bancario. Pragmáticos y ecuménicos puros que actúan con la voluntad de ser factor de equilibrio, de estímulo a la iniciativa privada y a la creación de riqueza al servicio de la prosperidad general, prefieren lo suficiente a lo excesivo y lo conveniente a lo perfecto, y detestan ser señalados como responsables del comportamiento de «miopía al desastre» descripto en 1986 por JM Guttentag & RJ Herring.

    La conferencia organizada en París por la Maison de l'Amérique Latine sobre el tema «Cuál es el nuevo orden económico mundial», el 24 de enero último, se inscribe en una continuidad y profundización de la actividad de banquero central.

    El tema elegido, que subraya la complejidad creciente del pilotaje monetario flexible y robusto en un contexto de extrema mutación, tuvo como expositor a Michel Camdessus, presidente del Club de París entre 1978 y 1984, gobernador del Banco de Francia (1984-1987), director general y presidente del Consejo de Administración del FMI durante más de 13 años (1987-2000).

    Este destacado graduado en Ciencias Económicas de la Universidad de París y de la Escuela Nacional de Administración (ENA) -con disposición favorable hacia la Argentina-sigue con la mayor atención el funcionamiento del mercado de cambios y las relaciones monetarias internacionales dominadas por los Estados Unidos.

    Consciente de la gravedad de la situación mundial actual, con una acción paciente y tenaz vigila el mercado de divisas. Como la elaboración de la política monetaria nunca ha sido un ejercicio fácil, aprovechó para señalar que pueden presentarse conflictos de objetivos entre las instituciones responsables. Por ejemplo, el Banco Central puede buscar la estabilidad de precios, el gobierno el pleno empleo, y el Tesoro la colocación de sus empréstitos.

    Luego de evocar los grandes equilibrios de México, Brasil y de algunos países hispanoamericanos, destacó en particular que éstos pueden ser mantenidos por la Argentina: moneda, paridad cambiaria y balance de pagos. Asimismo, indicó que contrariamente a lo que espera la gente de un efecto de liquidez, son más los precios relativos que los globales los que registran los más amplios movimientos. ¿Cómo reaccionará el banquero central ante la incertidumbre de la nueva economía que es tributaria de las circunstancias actuales? Seguramente en el vademécum económico, volverá a leer que la estabilidad de los precios está plantada, clavada y adherida en el corazón de su metier.
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