23 de febrero 2007 - 00:00

Ya al BRIC hay que sacarle dos letras

Con la sigla BRIC se define al grupo de los mayores países en desarrollo: Brasil, Rusia, India y China. En mi opinión este término le está dando mucha importancia a quien no la merece. Los cuatro crecimientos del PBI del año 2006 permiten de por sí una primera recalificación: India y China crecieron alrededor de 10%, Rusia 6% y Brasil no alcanzó 3%. Dos de ellos -Rusia y Brasil- están creciendo gracias a sus posiciones de grandes exportadores de materias primas, mientras que India y China lo hacen porque el momento político es adecuado, ya que si no integran sus enormes poblaciones a la economía, se enfrentarían a importantes presiones sociales.

La informática tiene que ver mucho con ello: la red mundial de Internet está abierta a todos a precio casi cero y pueden comparar fácilmente y en total transparencia sus situaciones con lo que el mundo está ofreciendo.

El principal común denominador de los cuatro países es sin duda alguna el altísimo nivel de corrupción. Rusia, el país más atípico del grupo, es dominada por un gobierno fuerte que ha sido capaz de proyectar el retorno del país al grupo de las superpotencias, sin hacer el mínimo esfuerzo por ocultar sus ambiciones geopolíticas. Todo indica que la estrategia es ganadora. Proveedor de 60% del gas que consume Europa y facturando 11% de las ventas mundiales de petróleo, Putin tiene a Occidente en la mano. Inclusive si se habla del problema del efecto invernadero, es uno de los pocos países que aprovechará mucho de temperaturas más altas. Un panorama de inversión casi perfecto si uno no se deja impresionar por las actuaciones prepotentes e ilegales del gobierno.

De los cuatro, China es la más conocida. Su mayor logro ha sido la capacidad de desarrollar la infraestructura nacional paralelamente, y permitiendo el crecimiento de la economía. El Estado gasta anualmente billones en plantas eléctricas, autopistas, trenes, aeropuertos, obras sanitarias y distribución de agua. Un trabajo hercúleo si se considera la cantidad de personas de que se está hablando. ¿Hay problemas? Sí, muchos, pero el gobierno trata de resolverlos de una forma inteligente.

Si China es el productor de tejidos y de bienes de consumo de las masas, India -adoptando el inglés como segundo idioma- se ha sabido distinguir en el sector de la informática y de los servicios internacionales. Estos sectores no permiten fácilmente la integración de los millones de pobres que tienen que abandonar sus tierras (en parte por falta de agua) para buscar empleo en las grandes metrópolis. El gobierno ha sido muy lento en reaccionar y en poner en marcha las obras de infraestructura que un país moderno requiere. Además la vieja mentalidad de «castas» juega todavía un rol fundamental e inhibidor de un desarrollo sobre el modelo chino. Actualmente el país tiene un problema de inflación que podría acabar momentáneamente con las fuertes tasas de crecimiento.

Queda Brasil. Bajo el mejor «esquema latino del nuevo socialismo (¿o populismo?)» el gobierno está distribuyendo pescado al pueblo en lugar de enseñarle a pescar. La falta de infraestructura es crónica, el país está al borde del colapso energético y social. Ser empresario en ese país puede ser lucrativo sólo eludiendo algunos de los centenares de leyes e impuestos que un gobierno muy ineficiente se inventa a diario. La luz al final del túnel burocrático no se ha prendido todavía, no existe la voluntad de mejorar. En temas generales de inversión, por lo tanto, del BRIC se reduce a R y C.

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