12 de marzo 2014 - 16:57

Los grandes desafíos

Movilizarse en un auto particular o llevar su propio maletín, algunos de sus gestos austeros.
Movilizarse en un auto particular o llevar su propio maletín, algunos de sus gestos austeros.
A lo largo de los últimos doce meses, los primeros de su pontificado, Francisco ha enumerado los desafíos que deberá encarar para renovar la Iglesia católica tras la grave crisis de credibilidad en la que estaba sumida. Como se verá, en un año ha dado respuestas en varios sentidos.

Reforma de la Curia Romana

Para reformar el gobierno central de la Iglesia, la influyente Curia Romana, desacreditada por las denuncias de abusos de poder, corrupción e intrigas, Francisco nombró un consejo de ocho cardenales de todos los continentes para asesorarlo y creó un ministerio de Economía para coordinar la "gestión financiera y administrativa del Vaticano". Los recortes, las economías, la reorganización de la maquinaria administrativa, comienzan a irritar a varios sectores.

Pedofilia

El tema de los abusos sexuales a menores cometidos por curas es el más delicado y complejo para la jerarquía de la Iglesia católica. Respetando la línea de su predecesor, Benedicto XVI, Francisco ratificó la orden de "tolerancia cero" de cara al fenómeno. En octubre, destituyó a un obispo irlandés, William Lee, que en 2010 reconoció haber protegido a un sacerdote pedófilo.

El Papa anunció la creación de una comisión de expertos para la protección de niños. Pese a ello, las asociaciones de víctimas consideran que no ha hecho lo suficiente y que sigue defendiendo el prestigio de la Iglesia, al negarse a dar cifras oficiales, algo que fue exigido por la ONU en febrero en un informe en el que acusa a la milenaria institución de seguir encubriendo la pedofilia de los curas en numerosos países.

Divorcio

La negativa de dar la comunión a los católicos divorciados que se vuelven a casar es uno de los conflictos que han alejado a numerosos creyentes de la Iglesia. Francisco ha abierto un enorme debate sobre el tema a todos los niveles y el asunto figura en el cuestionario enviado a los obispos de todo el mundo sobre la situación de la familia moderna. Dos sínodos sobre el tema, que se celebrarán en octubre del 2014 y en 2015, servirán para elaborar una respuesta ante ese desafío, que marcará la imagen del pontificado.

Banco del Vaticano

La reforma de la controvertida gestión del Instituto para las Obras de Religión (IOR), más conocido como el banco del Vaticano, es uno de los mayores problemas para el papa argentino, quien prometió tras su elección en marzo poner orden en la entidad, instaurando controles más estrictos en esta institución tristemente célebre en Italia por su implicación en varios escándalos de blanqueo.

En diciembre encargó a conocidas firmas privadas internacionales la elaboración de un plan para reorganizar el banco. Las 19.000 cuentas del Instituto han sido controladas y algunas cerradas. Pese a ello se está esfumando la posibilidad de que se convierta en un banco ético, que ayude sólo a los pobres, como pedían sectores católicos.

Papel de la mujer

El papel de las mujeres dentro de Iglesia es uno de los debates claves para transformar la entidad. Francisco propuso elaborar una "nueva teología de la mujer" y en varias ocasiones ha dicho que la Virgen es más importante que los apóstoles. "Sufro cuando veo en la Iglesia que el rol de servicio de la mujer se ha convertido en un rol de servidumbre", lamentó.

Opción privilegiada por los pobres

La lucha contra los privilegios, su negativa a emplear autos lujosos, el hecho de llevar sus zapatos de siempre, portar su propio maletín de mano, llamar por teléfono a amigos, conceder entrevistas a la prensa, forman parte de la revolución "pacífica" que el Papa defiende y que se basa en dar ejemplo.

Francisco que quiere "una Iglesia pobre y para los pobres" está preparando una encíclica sobre los protagonistas de su pontificado, que sacuda las conciencias de los poderosos y de la sociedad globalizada que defiende una sociedad más justa de cara al capitalismo salvaje y la "cultura de descarte".

Decidió no vivir en el tradicional palacio apostólico que utilizaron otros papas y prefirió residir en la más humilde casa Santa Marta del Vaticano, que se utiliza para alojar a visitantes.

No se tomó vacaciones en la residencia de Castel Gandolfo, donde anteriores papas pasaban el verano, y en cambio decidió abrir al público sus jardines.

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