6 de noviembre 2003 - 00:00

A pesar de Kirchner, PJ suma banca en el Senado

El peronismo quedó ayer a un paso de sumar otra banca en el Senado antes del 10 de diciembre. En nombre de Cristina Fernández de Kirchner, Miguel Angel Pichetto prometió al bloque oficialista que la Comisión de Asuntos Constitucionales aprobará, finalmente, el pliego de María Laura Leguizamón como representante de la minoría porteña, a pesar de los amagos por «cajonear» su designación sine die.

El jefe de la bancada trató de calmar los ánimos de las damas justicialistas que, encabezadas por la bonaerense Mabel Müller, reclamaron la semana pasada la inmediata incorporación de la suplente de Gustavo Béliz, bajo amenaza de no dar quórum en las próximas sesiones. Fue la primera rebelión de envergadura contra el gobierno y sus satélites senatoriales.

Presionado por sus compañeros y por su condición de virtual delegado del Poder Ejecutivo (y de la señora de Kirchner) en esta ala del Congreso, Pichetto trasladó la inquietud a la titular de Asuntos Constitucionales. La primera dama, según anunció Pichetto en la víspera, se comprometió a sacar dictamen favorable a la actual legisladora metropolitana -de origen duhaldista-, en cuanto termine la ronda de testigos por el juicio político a Eduardo Moliné O'Connor. El show montado por la comisión cerrará, de acuerdo con los cálculos kirchneristas, la semana que viene.

La respuesta de la santacruceña, vía el rionegrino, no terminó de calmar los caldeados ánimos de la mayoría de la escudería peronista -liderada por las congéneres de Leguizamón-, pero permitió mantener en pie la sesión de ayer.

Müller y sus amigas se juramentaron volver a la carga la semana entrante, ya que entienden el difícil equilibrio que debe hacer Pichetto para complacer a la esposa de Néstor Kirchner, sin traicionar sus raíces PJ. Sirvió para descomprimir el clima de tensión doméstica que la mendocina Marita Pérceval anunciara ayer que consiguió la reelección como legisladora, a juzgar por los últimos guarismos que le acercaron desde Mendoza. «Aun sumando los votos de la UCR y sus aliados, ganamos nosotros en la elección de senador y nos quedamos con 2 bancas», dijo entre lágrimas Pérceval, mientras recibió abrazos de sus cofrades. «Así que no hace falta recurrir a la Justicia», se entusiasmó.

El peronismo mendocino impugnó que los radicales, que fueron en 2 boletas distintas, adicionaran sendas cosechas de sufragios, en una reivindicación de la doctrina que sostiene que los escaños pertenecen a los partidos políticos. Precisamente, este criterio fue el que aplicaron los conjueces de la Corte Suprema de la Nación, que le otorgaron la 3ª banca porteña a Béliz, quien renunció para asumir en el Ministerio del Interior, y no al socialista Alfredo Bravo, que pretendió sumar adhesiones por 2 vías, el ARI de Elisa Carrió y el Partido Popular Nuevo Milenio, del hoy kirchnerista Juan Carlos Dante Gullo.

Muerto
Bravo, la cantante Susana Rinaldi -en su condición de suplente- libró la pelea por la butaca con mandato de 6 años, con ayuda del PS (ya disuelta la alianza con «Lilita»). En un alarde de transversalidad, la Kirchner archivó el expediente de Leguizamón y coqueteó con Vilma Ibarra, senadora y hermana de Aníbal Ibarra, con la posibilidad de voltear la resolución del máximo tribunal y habilitarle ese lugar a la Rinaldi.

La explicación de por qué la delegada de Santa Cruz le viene negando un lugar a su propio partido resulta sencilla. El socialismo de la Ciudad de Buenos Aires coincidió con la Casa Rosada y
Carrió en apoyar la reelección de Ibarra en la Jefatura de Gobierno, razón por la cual la campaña fue la excusa perfecta para pisar la consagración de Leguizamón, no obstante la decisión del bloque oficial de avalarla.

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