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Si esta predilección por el transporte comenzó a afectar al mandatario es porque, en el caso de Aerolíneas Argentinas, el conflicto no termina de liquidarse a instancias de pilotos y técnicos. No sólo Ricardo Cirielli, quien se desempeñacomo subsecretario del área de Transporte Aerocomercial y a la vez como jefe del sindicato de pilotos que declara las huelgas, recibió una reprimenda presidencial, como informó este diario hace una semana. También Juan Manuel Palacios, el «otro yo» de Moyano, debió vérselas con Kirchner la semana pasada. Este colectivero se puso al frente de una Federación de Gremios del Transporte y, en esa calidad, viajó a Madrid a negociar con los directivos de la empresa, que pertenece al grupo Air-Comet. Cuando se desató el último paro, hace 10 días, el Presidente increpó duramente a Palacios: «Al final todos los problemas provienen de ustedes», le dijo, en la Casa Rosada, mientras Moyano miraba silencioso.
La inquietud presidencial tal vez era prematura. Se hubiera justificado más de haber leído los folletos que entregaba el personal de cabina, agrupado en la Asociación de Aeronavegantes, desde el viernes pasado, a todos los pasajeros de Aerolíneas. Junto a una flor, los usuarios recibían un texto que contenía, entre otros, estos párrafos:
• «Queremos que usted vuele. Queremos volar nosotros. • Al frente de los paros salvajes está el secretario general de APTA, Ricardo Cirielli, quien es el subsecretario de Transporte Aerocomercial de la Nación. ¿Cuáles son los compradores fantasma que promueve Cirielli? • Denunciamos que ustedes y nosotros somos víctimasde lo peor: la manipulacióndel reclamo gremial para ponerlo al servicio de un negociado • Al presidente Kirchner, que vino a cambiar las cosas, le pedimos que saque la corrupción de la Susbsecretaría de Transporte Aerocomercial.»
El mensaje de azafatas y personal de tráfico de la línea aérea seguirá durante toda la semana divulgando ese folleto, que señala lo peor para la estética del gobierno: la presencia de corrupción activa en un área controlada por el Presidente. Kirchner no ignora la interna sindical: en noviembre, los 5 gremios del sector -todos menos pilotos y mecánicos- le explicaron a Alberto Fernández que la crisis de Aerolíneas se debía a las presuntas maniobras de Cirielli, a quien un juez impidió actuar en casos que tengan que ver con esa empresa en razón de su «enemistad manifiesta» (si ya es raro que un funcionario sea, a la vez, sindicalista en un sector que él regula desde el Estado, es más curioso aún que esté inhibido a tomar medidas que tengan que ver con la empresa más importante que opera en ese sector, en este caso, la titular de todo el cabotaje). Fernández adoptó ese criterio y prometió la remoción de Cirielli a los empresarios de Aerolíneas, que visitó en España. Todavía no cumplió: es que el problema pasó a estar en manos de Julio De Vido, quien por método hace todo lo contrario de lo que pretende Fernández (ya en aquel viaje del jefe de Gabinete, el ministro boicoteó desde Buenos Aires la negociación: fue en enero).
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