2 de julio 2003 - 00:00

Ausente Duhalde, Kirchner seduce a liga del conurbano

En silencio, Néstor Kirchner opera para llenar el hueco que abrió la ausencia pronunciada de Eduardo Duhalde. Lejos de confrontar, el Presidente optó por tender puentes con un puñado de dirigentes bonaerenses que, para algunos, encarnan al incipiente PJ kirchnerista en Buenos Aires.

Sin renegar de la capitanía de Duhalde, ese grupo -acotado a no más de cinco referentes-tiene diálogo fluido con Kirchner: el Presidente suele consultarlos periódicamente por teléfono y hasta acostumbra abrir su agenda para recibirlos en citas reservadas.

Se trata de una tríada de intendentes: Hugo Curto de Tres de Febrero, Alberto Descalzo de Ituzaingó y Julio Pereyra de Florencio Varela, de los pocos que sin interferencias hablan con Kirchner. Se suma al combo, con otro rango, el matancero Alberto Balestrini.

Esa explícita preferencia presidencial alteró a más de un duhaldista que apuntó contra el trío de bendecidos. «Sabemos que algunos nos critican, pero son celos», se defendió anoche ante este diario uno de los jefes comunales con acceso directo a Kirchner.

•Respaldo activado

Curto, Descalzo y Pereyra (alguien los bautizó «neo-Mosqueteros» en referencia a la entente que tiempo atrás gestaron Balestrini, Juan José Alvarez y Julio Alak) se arrimaron al Presidente apenas Duhalde lo catapultó como candidato oficial del PJ.

Ese respaldo tempranero, que se activó cuando el grueso de la dirigencia duhaldista despotricaba contra el sureño, les valió con el tiempo el reconocimiento de Olivos.

Balestrini, en tanto, sintonizaba con Kirchner desde antes, pero algún cortocircuito con
Julio Ledesma, un kirchnerista que lo obligó a ir a elecciones internas en La Matanza, tensó el vínculo con el santacruceño. Luego la relación se recompuso.

Nadie, sin embargo, puede acusarlos de conversos. Salvo algún enojo por la proclamación de
Graciela Camaño como ministra de Trabajo, Curto profesó siempre el ultraduhaldismo. En tanto, Descalzo y Pereyra han dado muestras de fidelidad al ex presidente.

El más comprometido en ese rubro es Balestrini,
que en el último tiempo se arrimó y alejó de Duhalde a velocidad de rayo, y fue casi siempre crítico.

•Premios y castigos

Es un buen recurso rastrear la agenda de Kirchner para recontruir la guía de premios y castigos que usa el Presidente. Su primer desembarco en Buenos Aires fue en La Matanza, con lo que pagó el despliegue que hizo Balestrini en el acto de cierre de campaña en el Mercado Central el 24 de abril.

Mañana seguirá con esa mecánica: cerca del mediodía estará en Tres de Febrero, junto a
Curto, para presentar la línea de producción del Peugeot 307, modelo que se producirá íntegramente en el país. Factura así Kirchner uno de los últimos acuerdos que cerró Duhalde como presidente.

A la fábrica, con 1.200 empleados, montada en Villa Bosch -como no podía ser de otra manera sobre la calle Perón-, llegará Kirchner para potenciar su política de mostrarse en actos ligados a la producción, como lo hizo la semana pasada en Astilleros Río Santiago.

Será la tercera visita de
Kirchner a Tres de Febrero en los últimos dos meses: primero fue un acto de campaña, luego un asado sabatino que le ofrendó Curto luego de la primera vuelta y ahora el jueves. Llamativa abundancia de presencia para un presidente con agenda cargada.

En julio, es probable que Kirchner vuelva a Florencio Varela, por donde pasó durante su campaña presidencial. Allí
Pereyra está armando una presentación vinculada a la industria del cuero para darle marco productivo al paso del Presidente. A Ituzaingó tiene previsto ir también este mes.

En todos los casos, sin embargo, las invitaciones involucrarán también a
Felipe Solá, que necesita shows para promocionar su reelección. También los «neo-Mosqueteros» Curto, Descalzo y Pereyra buscan repetir en sus municipios: los tres tienen su continuidad garantizada.

Hay otros caciques locales que pretenden ingresan en el círculo de intendentes VIP. El platense
Alak es quien más empuja para establecer buen trato con Kirchner. El lunes se juntó con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y le pidió que el Presidente visite La Plata.

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