Severa reprimenda tuvo que soportar ayer por la mañana Rafael Bielsa de parte de Néstor Kirchner, cuando el gobierno advirtió que había dado un reportaje a tres bandas para otros tantos diarios de Buenos Aires. La impericia del vocero del canciller, Oscar Feito (quien circula por la diplomacia con el cariñoso apodo de «Batería»), la debió pagar el ministro, quien, además, compró un conflicto con uno de los hombres más influyentes del gobierno, Carlos Zanini. Es el secretario Legal y Técnico y uno de los hombres más influyentes de la Casa Rosada.
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Bielsa, avanzando hacia el jardín de Gustavo Béliz, se multiplicó en reportajes y se explayó en presiones a la Corte Suprema para que declare la inconstitucionalidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Claro, en ese empeño oficialista, menoscabó la iniciativa legislativa que lleva adelante Zanini para que esas leyes sean anuladas en el Congreso. La posición de Bielsa es más razonable que la de Zanini (por más que la Corte ya se expidió sobre la constitucionalidad de esas leyes), pero eso no evitó que, desde Santa Cruz, Kirchner condenara su locuacidad dominguera. Desventuras de un ministro mal asesorado que, en cualquier momento y como sucede con los celulares, se quedará «sin batería». Informate más
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