15 de septiembre 2003 - 00:00

Capcioso cálculo duhaldista

• El peronismo bonaerense festejó ayer su triunfo y algunos caudillos hicieron cálculos capciosos en el hotel Libertador. Todavía no estaban en poder del total de votos que sacó Felipe Solá, pero insinuaron que podían equipararse a los que obtuvo el propio Néstor Kirchner para presidente casi en todo el país (4.300.000 votos). Una exageración, sin duda, que expresa el orgullo del duhaldismo, cada vez más acostumbrado a llenar las urnas para que otros gocen del poder. Un orgullo a veces herido, como sucedió ayer con las palabras de Miguel Núñez, el vocero de Néstor Kirchner. Dijo que «en la provincia de Buenos Aires se produjo el triunfo de quienes se suman al proyecto que en la Nación encabeza el presidente Kirchner». No fue precisamente un reconocimiento para Eduardo Duhalde.

Otra curiosidad de las últimas elecciones es el nivel de abstención. LaArgentina parece haber pasado, «de facto», a un sistema de voto voluntario. La hipótesis más atractiva para explicarlo tiene que ver con la dimensión de la crisis: ensimismados en su propios problemas de falta de trabajo, los electores parecen desentenderse de la vida pública, de las peleas entre candidatos, de la propaganda política. En una atmósfera de este tipo predominan todavía más los aparatos organizados (piqueteros, partidos con clientela organizada con la acción social, etc.), cuyo número es relativamente más gravitante en la medida en que el votante independiente se ausenta de las urnas.

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