ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

15 de julio 2005 - 00:00

Chiche y Duhalde en problemas para heredar el legado de Perón

ver más
Juan Domingo Perón, en su residencia madrileña de Puerta de Hierro, días antes de volver a la Argentina. Sus restos hoy descansan en la Chacarita y, en un trámite complicado, se pretende trasladarlos a su quinta de San Vicente el 17 de octubre.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Nunca más fe de los bonaerenses partidarios expresada en esa transferencia: desde esa fecha, pasarán a convertirse en los custodios no sólo del espíritu de Perón (recordar que José López Rega hablaba del Faraón, suponía que a través de un abracadabra de vidente era capaz de transmitir una fuerza oculta del cadáver a alguien vivo), sino también de los desechos óseos del militar-presidente que se fue en 1974.

Aunque la ceremonia tendrá el rigor de un nuevo velatorio y entierro, con la pompa correspondiente de los hombres de negro, para los organizadores será una fiesta: aunque sea del fondo de la tierra, donde también debe haber un más allá, ese viaje de la Capital a la provincia podría ser un mensaje de los cielos que robustezca, aún más, la dependencia de Hilda Chiche Duhalde y su familia con el peronismo.



Tropiezos varios acompañan o complican el traslado. Típicos del peronismo, claro. Por un lado, parece imposible convencer a la familia de Evita que habilite el pase a la provincia de los restos de la muerta en 1952, cuando «entró en la inmortalidad» según insistía siempre la radio del régimen, para que de muertos la pareja reviva esos momentos de esparcimiento en la quinta, heredada de otro militar travieso que la utilizaba como un higiénico recreativo para hombres, donde ella en ocasiones cocinaba y el general preparaba una mayonesa que según él era su especialidad inigualable. Nadie sabe aún la razón de la negativa familiar para impedir que, como Abelardo y Heloisa, descanse ella con su amor político, los dos juntos, un cadáver sin manos y el otro aún más degradado por el tiempo y ya sin materia carnal vulnerada por las experiencias de momificación ensayadas por el doctor Pedro Ara.



Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias