Cuarentena light porteña tensa relación de Larreta con el Gobierno nacional

Política

Una oferta del Ministerio de Educación le sumó malestar a la Ciudad, mientras que decreto sobre bares y restoranes sorprendió y deja a unos 6 mil locales sin atención en mesas.

La pandemia comenzó a mostrar las diferencias de políticas entre el distrito porteño y el Gobierno nacional en el peor momento de la crisis sanitaria y un alerta de especialistas sobre la posibilidad de un colapso, situación dramática si se diera. Un combo de esas razones ahora marca divisiones.

La insistencia de la Ciudad de Buenos Aires de abrir escuelas con presencia reducida de escolares para atender demandas educativas, tuvo como respuesta, ayer, del Ministerio de Educación de la Nación, la oferta de proveer 6.500 computadoras para solucionar el problema de conectividad de niños y adolescentes y un programa de asistencia.

Se lo presentó Nicolás Trotta a Soledad Acuña, la ministra porteña, en una reunión en el despacho del funcionario, que tuvieron a solas. No hubo sintonía. “Te agradezco, pero el problema es otro”, le dijo Acuña a Trotta, quien se mostró generoso en la oferta al punto que dentro del área que conduce algunos no veían que lo más atinado fuera un esfuerzo hacia la Capital. Hasta se dijo que las computadoras debían estar destinadas a zonas del país con más complicaciones que el distrito porteño.

No fue suficiente, pero sí estuvieron de acuerdo en que se conformará una mesa de trabajo entre los ministros de Educación y los de Salud y que entre ellos la semana que viene se acordaría el protocolo que busca aprobar la Ciudad para permitir la presencia de niños o adolescentes en unas 634 escuelas públicas que abrirían de 10 a 14. Serían dos turnos de dos horas para 15 escolares por turno.

Se trata del Plan Conectar Escuelas, que es simultáneo a la búsqueda de niños o adolescentes que no tuvieron ningún tipo de conexión con los docentes este año. De este último plan, la Ciudad asegura haber detectado ya a 2.500 niños, de los cuales el 31% no pudo continuar con el aprendizaje por falta de computadoras, pero está en trámite que las obtengan.

El protocolo porteño lleva la firma del ministro de Salud, Fernán Quirós, por lo cual la Ciudad quiere que también participe de la decisión el Ministerio de Salud nacional. Entre las correcciones que le vienen haciendo a la propuesta, la Ciudad presentó como norma que se designen espacios para la presencia de un niño cada 15 m2. Para la Nación, esa distancia “no tiene encuenta la situación socio-emocional” de los escolares, que estarían muy aislados unos de otros.

Como fuere, Trotta, ofreció 6.500 computadoras con conectividad a internet para amortiguar la situación porteña, pero la Ciudad insiste en atender otras demandas de los escolares. Consideran necesaria la apertura para aquellos escolares que por razones de espacio, por ejemplo, no pueden hacer tarea en sus hogares o no tienen un adulto que los conduzca en el aprendizaje, entre otros motivos.

Acuña, pidió que “en base a evidencias, con datos concretos sobre la evolución de la pandemia y la recomendación de los especialistas se evalúen las posibilidades de próximas aperturas”, es decir, le pidió al ministro la presencia de un especialista en las cuestiones sanitarias que traban la apertura de los colegios.

Trotta también ofreció colaborar con una dotación de promotores del Ministerio de Desarrollo Social , la UBA, el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) y el portal educativo Educar SE “un abordaje socio-educativo para fortalecer la presencia de la escuela en los hogares” sin riesgo de contagios hacia los niños. Pero la Ciudad responde que ya cuenta con sus propios promotores.

“Nuestro país necesita del diálogo responsable, escuchar la mirada del otro, de respeto también de los caminos acordados, por eso presentamos esta propuesta de colaboración estrecha con la Ciudad para fortalecer la presencia de la escuela en los hogares sin poner en riesgo de contagio a nuestras infancias...”, explicó Trotta.

“Seguiremos dialogando en la construcción del regreso a las aulas en la Ciudad, como lo estamos haciendo en todo el país en el marco del Consejo Federal de Educación, para estar listos cuando la situación epidemiológica lo permita”, completó el ministro.

Por ahora no hay respuesta concreta del Ministerio de Educación porteño, excepto al reencuentro la semana que viene.

El Ministerio de Educación tiene previsto colaborar con la Ciudad con las 6.500 computadoras de escritorio “con contenido precargado” de acuerdo con el grado o año en el que esté el alumno, la continuidad a la entrega de cuadernillos pedagógicos, entre otros recursos educativos y la disponibilidad de promotores territoriales a través de los convenios que ya firmó con la UBA y con el Ministerio de Desarrollo Social.

Esta suerte de “contrato” incluye que la Ciudad de Buenos Aires provee el resto de equipamiento necesario, distribuya útiles escolares y articule acciones con la comunidad educativa.

Por otra parte, Trotta reiteró la convocatoria a trabajar en una Mesa AMBA para el momento en que la situación epidemiológica permita el regreso físico a las aulas .

La Ciudad de Buenos Aires “buscó bajar el tono de la discusión sobre la vuelta progresiva a la presencialidad”, confió la cartera educativa porteña.

No es la única situación que tensa las conversaciones entre Larreta y el Gobierno nacional.

Ayer, también se le vetó la posibilidad de que los locales gastronómicos que no lo están sean habilitados para atender en mesas en terrazas o patios. De esta manera, de más de 8 mil locales sólo podrían atender en mesas unos 2 mil que ya contaban con permiso de uso de las veredas para ofrecer ese servicio. Complica esta decisión a Larreta, quien busca reactivar ese sector de la economía porteña para el cual acaba de confirmar el beneficio de no pagar durante seis meses el Impuesto a los Ingresos Brutos.

Un malentendido tal vez, ya que Alberto Fernández hace cinco días, en una entrevista por C5N, había anticipado que “quería esperar un poco más” para abrir la gastronomía y que la idea de Larreta “era abrir 8.000 bares en las veredas y yo le pedí que avale solamente los que ya están habilitados para tener mesas en las veredas, que son dos mil”.

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