Con fuertes críticas a la gestión de Cristina Kirchner, la diputada nacional Vilma Ibarra blanqueó hoy su distanciamiento de la Casa Rosada y pasó oficialmente a engrosar un sector del progresismo que seguramente competirá por fuera de las listas kirchneristas en 2009.
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La escisión del ibarrismo de las filas K se da en sintonía con la pérdida de predicamento de Alberto Fernández en el Gobierno nacional, al punto que no se descarta que el ex jefe de Gabinete termine formando parte de este conglomerado opositor.
En declaraciones radiales y un día después del desplazamiento de Romina Picolotti, una funcionaria que respondía al ex jefe de Gabinete, Ibarra consideró que la gestión de la presidenta "dice una cosa y después gobierna y hace otra".
Lo hizo al marcar diferencias con el proyecto de blanqueo y repatriación de capitales que trata la Cámara baja.
"He hecho campaña para la candidatura de Cristina Kirchner y veo con fuerte dolor la percepción política y el daño que se hace cuando uno dice una cosa y después gobierna y hace otra", se quejó Vilma Ibarra.
Pero la diputada también enfatizó sus diferencias con el armado político que lidera el ex presidente Néstor Kirchner al sostener que el Gobierno está "cada vez más encerrado en las estructuras más viejas del PJ sin una vocación de amplitud".
Las críticas de la legisladora coinciden con los cuestionamientos del ex jefe de Gobierno porteño Aníbal Ibarra al oficialismo nacional, luego de que sectores del peronismo porteño señalaron como "límite" la presencia del ibarrismo en el kirchnerismo porteño.
"Es muy difícil sentirse adentro de un gobierno que construye exactamente lo contrario de lo que prometió en las elecciones: amplitud, concertación y pluralidad", disparó Ibarra.
La diputada, que aún se encuentra en el bloque oficialista, representa a uno de los sectores de la "Concertación" kirchnerista aunque en su entorno confirman que el lazo político que lo une al Gobierno "está complicado".
"La concertación está complicada porque el Gobierno se recuesta en el PJ y la amplitud se quedó reducida al ingreso en el ámbito del justicialismo. Ese es dato de la realidad", señaló un hombre de su entorno.
Las críticas de Ibarra al Gobierno coincidieron en el marco del éxodo de funcionarios cercanos a Alberto Fernández del Gabinete nacional, y en el inicio de la construcción de un espacio "que reúna a la centroizquierda porteña", señalaron las fuentes.
Si bien evitaron confirmar la intervención del ex jefe de Gabinete de Kirchner en la jugada, la intención de congregar a un nuevo espacio a sectores progresistas desilusionados con el Gobierno y posicionarlo por fuera de la estructura del PJ porteño parece ser un salvoconducto para el ex funcionario K.
Alberto Fernández es actualmente el presidente del PJ de la Ciudad pero ya son varios los dirigentes porteños que destacaron la intervención directa de Kirchner en la conducción política del distrito y la "recortada" incidencia del ex jefe de ministros.
La estrategia del ibarrismo es convocar a un frente que tenga la capacidad de negociar con el kirchnerismo de cara a las elecciones del año próximo, o en su defecto presentarse como una alternativa.
Con la seguridad de que el kirchnerismo "se va a romper mucho más", el sector que lideran los hermanos Ibarra buscará "recomponer la centroizquierda en la Ciudad", y destacan las críticas que también hicieron al modelo kirchnerista el líder de Libres del Sur, Humberto Tumini, y la ministra de Salud, Graciela Ocaña.
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