Primero confesó Kirchner su error ante el chubutense Das Neves, luego frente al tucumano Alperovich, por teléfono le destacó a Duhalde un solícito emisario (Juan Carlos Mazzón) dispuesto a razonables negociaciones. Y tuvo, por supuesto, la respuesta típica del bonaerense: «No estamos contra él, lo queremos ayudar. Nos dimos cuenta, sin embargo, de que es un d-e-s-a-g-r-a-d-e-c-i-d-o». Es, su opinión, la más simpática de todos los peronistas.
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