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21 de julio 2008 - 00:00

De Urquiza, primera baja en el gabinete

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El viernes, Javier de Urquiza presentó su renuncia como secretario de Agricultura. Ayer, Cristina de Kirchner recibió por la tarde a Carlos Cheppi, titular del INTA, en Olivos. Sería cuestión de horas que se anuncie ese cambio en el elenco oficial.

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La de De Urquiza, antiguo conocido de Néstor Kirchner, santacruceño como él, será la primera baja del equipo cristinista luego de la fatídica madrugada del miércoles en el Senado, donde el gobierno, en manos de Julio Cobos, perdió la pulseada por las retenciones móviles.

Hace un mes que el renunciado secretario de Agricultura estaba «desactivado»: no participaba de las negociaciones con el campo, apenas si pasó por el Congreso a defender la política oficial y, además, estaba en guerra con Ricardo Echegaray por el manejo de la ONCCA.

Apenas llegó, Echegaray se dedicó a revisar el accionar de José Portillo en esa oficina y no dudó en cuestionar la gestión de su antecesor. Portillo era un hombre de De Urquiza, motivo por el cual el trato entre ambos funcionarios fue accidentado y entreverado.

La derogación de la Resolución 125, anunciada el viernes por el jefe de Gabinete Alberto Fernández, fue la excusa perfecta para que De Urquiza presente su renuncia. Arguyó, no sin lógica, que con la caída de esa norma terminaba una etapa en materia de políticas agrarias. Cheppi, en tanto, se venía preparando para ocupar el lugar. Participó en algunos debates sobre el tema lácteo y acompañó a la Presidente a Roma cuando ésta participó de la cumbre de la FAO. Fue, de algún modo, su debut anticipado como responsable de Agricultura.

«Se terminó la 125, debe empezar otra etapa», se explicó desde la oficina que ocupa De Urquiza desde febrero de 2007, cuando reemplazó a Miguel Campos -ahora asesor en la materia de Alberto Fernández-, otro dirigente que generaba tirria entre los chacareros.

Como Campos, De Urquiza seguiría en algún casillero oficial. Una larga historia lo enlaza con Kirchner, de quien fue funcionario en Santa Cruz y a quien trató, con escaso éxito, de ilustrarlo sobre la particular idiosincrasia de la gente de campo.

«Pobre Javier: nunca le pudo hacer entender a Néstor cómo hay que tratar con el campo», se confesó, hace un tiempo, un funcionario que opera desde la Casa Rosada y confiesa aprecio por De Urquiza.

Cheppi no es, tampoco, un desconocido para Kirchner. Fue, de hecho, interventor del Consejo Agrario de Santa Cruz -una de las principales reparticiones de esa provincia, es la que dispone de los terrenos fiscales- desde el día siguiente a la asunción del ex presidente como gobernador de esa provincia. Lo acompañó en ese cargo hasta setiembre del año siguiente.

Nacido en Balcarce, formado en Mar del Platacomo ingeniero agrónomo, ocupó varios cargos en el INTA durante los años 90 y fue, además, director del Ministerio de Agricultura y Ganadería de la provincia de Buenos Aires durante la gestión de Carlos Ruckauf.

Con Cheppi se reordenaría la Secretaría de Agricultura y la intención es volver a convertir al responsable de ese área en interlocutor con las entidades del campo, ejercicio que saturó en los últimos meses a Alberto Fernández. La oposición le reprochó en el Congreso al gobierno no haberle hecho caso al INTA en lo que recomendaba sobre retenciones.

El de De Urquiza no sería el único movimientoen el espacio de la gestión agraria. También en Buenos Aires hay ruidos sobre la continuidad de Fernando Vilella, a quien Daniel Scioli convocó como ministro del área pero luego lo convirtió en secretario, debajo de Débora Giorgi.

P.I.

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