Después que Cristina de Kirchner, en Olivos, saludara a los miembros de La Cámpora que digita su hijo Maxi, esta organización o sello calificó de "traidor" a Julio Cobos. Como un reguero, le siguieron una lista de agrupaciones afines utilizando el mismo epíteto. Vieja costumbre peronista para sancionar o suprimir a rivales internos. A medida que pasan los días, y a pesar de que el vicepresidente logra en el resto de la sociedad un incuestionable sostén, han surgido más manifestaciones oficiales o paraoficiales desplegando carteles y pintadas contra Cobos, ofensivas e intimidatorias. De pegatinas dispuestas por grupos sindicales desconocidos y otros no tanto: en locales de ATE -ayer su secretario general con Cristina en el acto de AA- se descubrió una horca con la fotografía colgando de Cobos. Inspiración fascista (en general, los comunistas ni siquiera advertían) que, en el plano de los funcionarios, se acompañó con el despido de 6 hombres de su cercanía: al enemigo, ni Justicia.
En persona, Néstor Kirchner digitó -y luego fiscalizó- un particular «operativo clamor»: el que, desde los paredones, desde ayer a la madrugada, transparentó el respaldo de los gremios a Cristina de Kirchner y, en paralelo, el repudio al voto negativo de Julio Cobos. Como una descarga emocional, durante el fin de semana, el ex presidente habló con un puñado de caciques gremiales para que aporten a la escenografía kirchnerista con expresiones públicas de apoyo a su esposa, la Presidente. Y, además, derramen veneno contra el vice.
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Tuvo, claro, un objetivo preciso: infectar la calle con vítores hacia la Presidente y reproches al vicepresidente. Como siempre, el principal aliado fue Hugo Moyano, que mandó a empapelar las paredes porteñas con carteles de la CGT y un mensaje de acompañamiento a Cristina de Kirchner. Usó otra vía: la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), que preside el taxista Omar Viviani.
Ese núcleo, conformado en 2003, integra a todos los gremios del transporte y constituye la base esencial del ejército moyanista que le otorga, según el camionero, el poder para «paralizar» el país frenando camiones, colectivos, trenes, vuelos y hasta puertos.
Marcha
La CATT se plegó ayer al festejo del gremio de los pilotos (APLA), que capitanea Ricardo Frescia, un aliado histórico de Moyano. Los pilotos, junto a otros gremios aeronáuticos, marcharon a la Casa Rosada para celebrar la reestatización de Aerolíneas Argentinas.
Y, como parte de ese show, portaron pancartas con la consigna Fuerza Cristina. Hubo una ausencia: el gremio de Ricardo Cirielli, ex subsecretario de Transporte Aerocomercial, enfrentado con Ricardo Jaime, ahora integrado a la CGT disidente de Luis Barrionuevo.
El desfile callejero se replicó puertas adentro de la Casa Rosada: una larga hilera de sindicalistas participó del acto en el que la Presidente anunció la reestatización de la línea aérea.
Empapelados
Otro de los gremios que, a pedido de la Casa Rosada, mandó a imprimir afiches fue La Fraternidad, que conduce Omar Maturano, dirigente de línea directa con Julio De Vido y que integra el abanico de sindicatos amigos que sostienen a Moyano al frente de la CGT.
«La historia juzga a los traidores... pero como traidores», fue el mensaje que el sindicato gritó desde las paredes con la firma de Confraternidad Ferroviaria Peronista, una línea interna, de neto perfil PJ, que responde al titular del sindicato.
Ese gremio tuvo, allá por enero de 2007, otra irrupción brava al empapelar la Capital y el conurbano con una frase breve pero contundente: «No jodan con Perón». Por entonces, las causas judiciales sobre la Triple A avanzaban y amagaban con salpicar a Juan Domingo Perón.
Ayer, al gremio de los maquinistas se sumó, con un mensaje menos incendiario, el sindicato APOPS, que conduce Leonardo Fabre. Con la firma de la Asociación de Personal de Organismos de Previsión Social, aparecieron carteles por el centro porteño con Fuerza Cristina.
A ese operativo se le agregó también una afichada de ATE, gremio que es la expresión cabal de la fractura gremial: un sector, manejado por Pablo Micheli, es crítico del gobierno; otro, capitaneado por Edgardo Depetri, está aliado con los Kirchner.
Ayer, la rama depetrista de ATE volanteó un acompañamiento a la Presidente. «Cristina, los humildes te necesitamos más que nunca».
El duelo de los paredones no fue, sin embargo, todo ganancia. La fatídica madrugada de la votación dejó en la Plaza del Congreso una pintada de alto contenido político. «Cobos traidor, saludos a Vandor». Aunque no tenía firma, se atribuye a La Cámpora.
Ese grupo de la juventud responde a Máximo Kirchner y fue uno de los más activos durante el conflicto con el campo, y en los días de sesión legislativa hizo una larga vigilia en las afueras del Congreso. Responde, además, a mandatos precisos del ex presidente.
La frase en cuestión remitea la consigna que coreaba Montoneros dirigida a José Ignacio Rucci: «Rucci traidor, saludos a Vandor». Entre los gremios, la pintada y que haya sido hecha por La Cámpora no cayó nada bien. El sindicalismo peronista venera a Rucci como un mártir.
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