El nuevo contexto político

Política

Se agudizó el enfrentamiento Néstor Kirchner-Eduardo Duhalde y, en principio, va ganando el Presidente de la Nación con táctica política hábil pero peligrosa.. Veamos..

Todo comenzó el pasado 4 de mayo con el de creto del Poder Ejecutivo que dispuso un aumento salarial de $150 para los empleados públicos nacionales con salario menor a $ 1.000 por mes.

• Esto creó un problema al menos a 20 provincias que tienen la mayoría de los empleados, provinciales y municipales debajo de $ 1.000. Además, con menor costo de vida en el interior, $ 150 como otorgó Córdoba -otras algo menos-, es mucho más que la misma suma en la Capital Federal, sede de la mayoría de empleados públicos nacionales. Trece provincias ya concedieron (Chaco, Santa Fe, Catamarca, La Pampa, Corrientes, Córdoba, Entre Ríos, La Rioja, Salta, Tucumán, San Luis, San Juan y Jujuy). La equiparación al aumento nacional o parecido amenaza con quitarles la buena liquidez que tenían las provincias en los últimos tiempos a raíz del aumento de la recaudación impositiva de los impuestos coparticipables ( Ganancias, monotributo, IVA, al cheque en parte, derechos de importación, Ganancia Mínima Presunta, combustibles mas los directos al alcohol, cigarrillos, artículos suntuarios, etc.).

• Las provincias, además, el año que viene enfrentan duros vencimientos de sus deudas. Por ejemplo, sólo a la Nación le deben obligaciones de aquí a 2006 por la suma de $ 18.700 millones mas préstamos externos de algunas. Esto se agrega al citado problema por el incremento salarial. También en 2005 la Nación tiene elevados vencimientos de u$s 4.100 millones sólo con el Fondo, más u$s 1.400 millones con otros organismos externos, aunque posee, sin coparticiparlo, el elevado ingreso por retenciones a las exportaciones.

• Simultáneamente se encaminaba una discusión por la necesidad de una nueva ley de coparticipación de impuestos -los mencionados-entre la Nación, que hoy se lleva 61% del total del ingreso nacional incluidas las retenciones, y las provincias que sólo se reparten 39% cuando en 1984, con más federalismo en época de Raúl Alfonsín y sin retenciones al agro y combustibles, la relación era 43% a la Nación y 57% a las provincias. Era más justo.

• La nueva ley de coparticipación debió haber sido sancionada en el primer semestre de este año -o sea antes de fin de mes-por el acuerdo con el Fondo que debe aprobar la tercera revisión del acuerdo con la Argentina a partir de un diálogo que se inició este lunes pasado con John Thornton y John Dodsworth del organismo.

• Economía, primero, y el propio presidente Kirchner, luego, advirtieron algo importante que este diario adelantó el viernes: al Fondo Monetario Internacional no le interesaba tanto una nueva ley de coparticipación porque no estima de su incumbencia como dividen su ingreso nacional los propios argentinos entre tucumanos, riojanos, bonaerenses, rionegrinos y otros connacionales. Sí, en cambio, le interesa mucho para una economía sana y para poder cobrar, que una vez que los argentinos hayan hecho las divisiones que quieran con el ingreso, cada una de las 23 provincias y la Capital Federal respeten estrictamente lo presupuestado, sin caer en déficit y sin emitir cuasimonedas como patacones, CECOR, Bofe de Entre Ríos, Cecacor de Corrientes y más. Un período vergonzoso en las finanzas del país.

• En este contexto, cuando Lavagna les concedió a las provincias la absorción de sus deudas y el rescate de las cuasi monedas a cambio de nada, la aceptación por parte del Fondo de la nueva ley de responsabilidad fiscal será el resultado de una discusión mucho más trabajosa que la que supone -o hace creer-Economía. Sobre todo porque los antecedentes internacionales para este tipo de leyes han sido un fracaso: hasta Europa ha dado de baja silenciosamente las cláusulas punitivas del Tratado de Maastricht para los países que se excedieron en su déficit, como sucedió con Portugal, Francia y Alemania.

• Aun para incumplirla, pero quedando en evidencia, se requiere una ley de responsabilidad fiscal que es la que acaba de enviar el Poder Ejecutivo Nacional al Congreso con la Cámara de Senadorespor entrada legislativa. Exigirá la aprobación del Congreso Nacional y de cada uno de los parlamentos de los 23 distritos provinciales del país y la Ciudad de Buenos Aires. No importa tanto, entonces, si hay una nueva ley de coparticipación o si se mantiene la actual, siempre y cuando se adecue a la de responsabilidad fiscal que es la que se busca sancionar como principal.

• El proyecto del Ejecutivo está « argentinizado» con relación a lo que rige en otros países. En el Club Boca Juniors, por ejemplo, su presidente, Mauricio Macri, hizo sancionar apenas asumió, en 1995, que el dirigente del club que endeude o malverse fondos al conducir la institución debe responder con sus propios bienes patrimoniales. Hoy ese club está saneado. En cambio en el proyecto de ley nacional -conociendo la inevitable tendencia a la demagogia y gasto público sin cuidado de los políticos argentinos y para no enemistarse con ellos- no hay pena personal, ni en lo penal ni en lo civil, para los gobernadores, intendentes o funcionarios que endeuden o dejen deficitaria a una provincia. Se castiga al territorio (no tendrá avales de la nación, imposibilidad de tomar nuevos créditos, pueden retenerle su coparticipación, eliminación de beneficios fiscales,etc.). Todo muy severo, pero nada al político que provocó el desmanejo y que se puede ir calmo a su casa.

• El proyecto de responsabilidad fiscal crea un Consejo Federal especial para vigilar el encuadramiento de las provincias dentro de sus presupuestos financieros. Ese Consejo aprueba o penaliza pero tiene una particularidad: hasta que no haya 12 provincias donde sus parlamentos hayan aprobado la ley no se constituirá el comité directivo del nuevo Consejo Federal. Por eso el ministro de Economía, hoy Roberto Lavagna vigilará a las provincias y con su decisión se aprobará o sancionará. Lograr que de aquí a las elecciones nacionales de 2005, 11 provincias aprueben la nueva ley ya será difícil, pero suficiente con no llegar a 12, para que el manejo nacional de los fondos de coparticipación y su correcto uso en las provincias estén en manos del ministro de Economía, y en consecuencia, del gobierno nacional. ¿Qué provincia le negará puestos en las listas de diputados al kirchnerismo con tanto poder?

• Con el incremento salarial de $ 150 (no bien justificado porque no hubo ningún aceleramiento inflacionario) más los vencimientos financieros de las provincias desde 2005, el gobierno Kirchner logra algo que hasta ahora no se había dado: prácticamente todos los gobernadores se ponen a su lado, obviamente en contra de la provincia de Buenos Aires y, consecuentemente, contra Felipe Solá y Eduardo Duhalde, y nadie descarta que puedan seducir también a Solá, muy apremiado financieramente y dispuesto a no ceder en el manejo administrativo racional. Salvo Jorge Sobisch, en Neuquén, todos se inclinan por Kirchner, aun los que nunca simpatizaron con él como José Alperovich de Tucumán, los radicales que dominan provincias y que nunca habían sido recibidos en la Rosada. Hasta algunos que originalmente se habían puesto junto a los bonaerenses como Carlos Verna de La Pampa, Sobisch y Alberto Rodríguez Saá, de San Luis. Salvo Sobisch, los otros aprovechan la ayuda financiera. ¿Quién no lo haría atentando contra el mejor bienestar de cada territorio si la pelea Kirchner-Duhalde, que aprovechan, no la inventaron los gobernadores?

• Engolosinado con un cargo casi ficticio en el Mercosur y la comodidad de viajes y viáticos, Eduardo Duhalde, mentor de la presidencia de Néstor Kirchner, hoy prácticamente está desbordado por el patagónico. Salvo -y es un contrapeso- el radicalismo de Leopoldo Moreau (2% en la última elección) y quizá Raúl Alfonsín, poco queda junto al ex presidente. Los gobernadores optaron por que Duhalde resuelva su diferencia con Kirchner con el uso del poderoso bloque de 33 diputados bonaerenses.

• La ayuda financiera prometida por el Presidente -y ya comenzada a ejecutar-les viene a algunos mandatarios provinciales de maravillas, por caso José Manuel de la Sota, en Córdoba, que perdió la intendencia de la ciudad capital y ahora también la de Río Cuarto -las 2 principales de la provincia- frente a un independiente, Luis Juez, y el radicalismo que, por lo menos allí, insinúa su retorno.

• Queda como gobernador rebelde Jorge Sobisch, de Neuquén, pero políticamente opuesto al clientelismo clásico del duhaldismo. También se observa que 3 intendentes del conurbano bonaerense como Hugo Curto del partido de Tres de Febrero; Alberto Descalzo, de Ituzaingó y Julio Pereyra de Florencio Varela se entrevistaron y casi se los puede dar como cercanos al kirchnerismo. Sin contar a Martín Sabatella, de Morón, que ya de por sí no era duhaldista sino independiente.

• Hoy por hoy el presidente Néstor Kirchner le está ganando la partida a Eduardo Duhalde en medio de una puja muy dura y quizá prematura. Se habría producido lo que profetizó y debe estar celebrando Elisa Carrió la implosión dentro del justicialismo.

PERO ESTA ESTRATEGIA EN JUEGO Y SU EXCELENTE RESULTADO POLITICO HOY PARA NESTOR KIRCHNER PUEDE SER UN CASTILLO DE NAIPES. VEAMOS:


• Fracasó una misión secreta a Italia para conversar con el máximo dirigente de los acreedores de bonos argentinos en default, Nicola Stock. Rechazó la propuesta argentina conocida a bonistas y, peor aún, les anunció a los enviados argentinos que el premier italiano, Silvio Berlusconi, hará votar en el directorio del Fondo Monetario contra la aprobación de la tercera revisión del acuerdo con la Argentina. No sólo eso: también lo harían Alemania y Japón en repudio a la misma propuesta a bonistas por parte del gobierno argentino. Si esto es así nuestro país se puede convulsionar si tiene que mejorar la oferta aun cuando Néstor Kirchner dijo que «no hay ballottage, la propuesta difundida es única». Aun si hoy se llegara a un acuerdo en el primer año habría que desembolsar 1.000 millones de dólares (o sea 3.000 millones de pesos). Lo mismo en los subsiguientes y más a partir del 5 año que tendría que ser mayor el pago. Allí se iría la mayor parte del sueño del gobierno de cubrir de dinero a los gobernadores y a sus provincias para cercar a Duhalde.

• En diciembre pasado en Miami, Roberto Lavagna fue advertido por última vez: le aprobaban la segunda etapa del acuerdo con el Fondo pero no sería así con la tercera si no hay propuestas de buena fe con bonistas. Además le dijeron que por la Argentina Estados Unidos de ninguna manera se va a enemistar con 3 miembros significativos del Grupo de los 7 países más importantes del mundo. Menos aún, ahora, cuando George Bush está por acordar el apoyo de Europa a su grave encrucijada en Irak. Lavagna entendió. Vino y apuró los pasos. Pero la propuesta argentina -pagar de 25 a 27 dólares por cada 100 en default-decididamente no gusta, no tendrá una aceptación mínima de 60% cuando ya sería un desastre por escaso si 40% restante fuera a juicios internacionales contra la Argentina. Estados Unidos se comprometió ante Italia, Japón y Alemania que le aprobaron aquella segunda etapa -y hubo unanimidad del G-7- pero no estaría dispuesto a una victoria a lo Pirro de 4 contra 3 y ahora hasta el riesgo de que Gran Bretaña también vote en contra y ponga al país más poderoso del mundo en minoría.

• Además de no aprobarle la revisión de las metas -si no varía en más la propuesta a los bonistas-el año que viene hay vencimientos con el Fondo Monetario normales ya mencionados. Se agrava más el panorama argentino si tenemos en cuenta que comienzan a vencer los bonos posdefault con los cuales el país zafó del «corralito» y del « corralón» (son otros u$s 4.000 millones).

• La encrucijada para el gobierno entonces es dramática, como para que se mueva con prioridad en planificaciones anti-Duhalde: si cumple mejor con bonistas no podrá hacerlo con todas las promesas a las provincias y perdería parte del apoyo logrado con gobernadores y la posibilidad de poner «pingüinos» en todas las listas provinciales a fin de tener fuerza propia también en el Congreso y asestarle allí el último golpe al dominio duhaldista.

• La otra variante, más temible aun,es no tener acuerdo del Fondo y quedar totalmente la Argentina marginada del mundo. En este caso poco y nada servirá el favorable panorama político actual que se forjó el gobierno. Frente a un año tan difícil en pagos financieros como es 2005 suena teórico lo que políticamente logró Kirchner.

• Hay otras realidades que también afectan la por ahora exitosa estrategia del kirchnerismo. Por ejemplo, que las encuestas reales -distintas de las que hace difundir-, al gobierno no le dan bien. Cristina Kirchner no llegaría a 40% de simpatía ahora cuando no tiene a nadie contra quien cotejar. Todo el gobierno Kirchner sumaría algo más de 50% y no puede darse el lujo de hacer una concentración pública numerosa como, por ejemplo, logra Juan Carlos Blumberg. La aprobación al gobierno es más «darle su oportunidad» que entusiasmo por carisma de los gobernantes o por lo que hacen.

• Si Cristina Kirchner tiene que enfrentar a Chiche Duhalde y a Lilita Carrió, además de a Luis Zamora que va también a las urnas, puede resultar un desastre electoral por división de votos para el justicialismo frente a López Murphy en la provincia y Mauricio Macri en la Capital, actuando ya unidos. No Duhalde desde ya, pero ¿se sumará allí Carlos Menem? Hace un año reunió 4.700.000 sufragios. El voto «progre» y de izquierda se bifurcaría mientras que el otro,el de centroderecha, actuaría más consolidado. Aun en el sistema D'Hont el voto dividido fragmenta al Congreso en minibloques. Peor aún sería la situación si el Fondo no le aprueba la tercera etapa del acuerdo y directamente, un desastre si cae el país en default total.

• Por eso en el gobierno no quieren liquidarlo a Eduardo Duhalde, aunque en otras ircunstancias les hubiera gustado. Quieren esmerilarle el poder residual que mantiene y que «venga al pie», desistiendo de designar él solo las listas del Partido Justicialista bonaerense. Kirchner quiere por lo menos la mitad allí más los puestos que le otorguen en las provincias.

• Daría la impresión, entonces, que se ha elaborado una estrategia política hábil de enorme peso en un país con 48% de «índice de pobreza» a partir de los dineros públicos. Pero mucho sobre una base endeble y demasiados supuestos. También se cometen errores que agravan, por lo menos a la «buena fe» que internacionalmente se le exige a la Argentina. No querer pagarles a los deudores ni los viáticos de sus traslados para buscar acuerdos (Nicola Stock viajó hasta Buenos Aires, por caso) es una enorme tontería oficial porque no muestra mínima buena voluntad y agrava lo ya difícil con insignificancias. Suma a eso que no se dialoga y que las propuestas se hacen unilateralmente. No es bueno el panorama entonces, más por los juegos políticos que por la realidad económica.

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