19 de junio 2003 - 00:00

El PAMI será nuevamente intervenido

La Cámara de Diputados dará sanción hoy a la ley que autoriza al Poder Ejecutivo a intervenir el PAMI. Esto es exactamente lo opuesto a lo aprobado un año atrás, cuando se normalizó la obra social de los jubilados al designarse un nuevo directorio con delegados elegidos por los jubilados. El destino del organismo -que cuenta con 3,2 millones de beneficiarios y maneja un presupuesto anual de $ 2.600 millones al año- provocó ayer un áspero debate entre el controvertido legislador catamarqueño Luis Barrionuevo y la esposa del presidente, Cristina Kirchner, en el Senado, donde se dio media sanción al proyecto. Un hecho para destacar es que el breve lapso entre la normalización de la entidad y su previsible nueva intervención no dio tiempo para probar la eficacia de su administración. El radical mendocino Rául Baglini, al releer las actas de los debates del año pasado, no pudo menos que ironizar sobre el proyecto tratado ayer. «Esto es el manual de lo que no hay que hacer», dijo.

El Congreso terminará hoy de facilitar al gobierno de Néstor Kirchner la facultad de intervenir el PAMI, tras el enfrentamiento de los nuevos delegados del Ejecutivo en la obra social - Juan González Gaviola y Ramón Granero- con el resto del directorio.

Anoche, el Senado aprobó y giró a Diputados -donde se convertirá hoy en ley- las modificaciones al marco regulatorio del PAMI, tras un interminable mea culpa de los legisladores presentes, quienes, en su mayoría, debieron justificar un cambio singular a la hora de votar. El 3 de julio de 2002, a instancias de Luis Barrionuevo y con aval de la administración de Eduardo Duhalde, sancionaron casi a libro cerrado el proyecto que, en la víspera, retocaron a pedido del Ejecutivo (ver nota aparte).

Lo más interesante de la noche fue el contrapunto entre Barrionuevo y Cristina Fernández de Kirchner, quien se aseguró el privilegio de ubicarse al final de la lista de oradores.

Disfónica, la santacruceña no se privó de repasar los errores de la norma que se aprobó el año pasado. «Yo no participé de la votación, pero me resulta ridículo pensar que el presidente de la Nación pudiera intervenir una provincia durante el receso del Congreso y no pudiera haber hecho lo mismo con el PAMI», opinó con bastante lógica. «Al Ejecutivo le están restituyendo una facultad que le correspondía, no le estamos regalando nada», redondeó la idea.

• Cartelización

A continuación, se ocupó de disparar -se supone- contra Barrionuevo y Reynaldo Hermoso, uno de los directores de la CGT que salió a declamar, en términos casi mafiosos, que estaba dispuesto a «hablar» si lo echaban. «Esos mamarrachos o payasos emblemáticos -dijo sin dar nombres- amenazan porque han sido laxas las instituciones con ellos.»

Casi en tono de campaña, la señora de Kirchner sentenció: «Lo que pasa con muchos servicios privatizados, sucede con la salud: se han cartelizado. Y los que son dueños de las grandes por 2 monedas tiraron la honra de los políticos a los perros. Desde la política, vamos a recuperar la dignidad perdida. Es una cuestión de vida o mue rte», bramó con la voz entrecortada. En soledad, Barrionuevo anunció en el recinto que votaría en contra. «Es porque se intentó politizar y mediatizar el tema», trató de justificar su previsible posición. «Yo no tengo ninguna pelea con el Presidente», simuló levantar la bandera blanca el gastronómico. «Quiero que le vaya muy bien, porque quiero tener más afiliados en mi sindicato y, como soy presidente del PJ de Catamarca y voy a ser -seguramente- gobernador, quiero que al Presidente le vaya muy bien», derivó en una aparente ironía que nadie festejó.

• Desafío tibio

«Hay una decisión política de intervenir el PAMI; entonces, intervénganlo», desafió sin convicción. «El Presidente tiene que tener la facultad de intervenir como puede hacer con mi obra social», repitió. Prefirió torear a González Gaviola. «De repente se vino la noche, porque él tiene que ser amo y señor del PAMI», clamó. «¿Por qué no aplicaron los genéricos Ginés González García (ministro de Salud) y Corchuelo Blasco (ex titular del PAMI)?», apeló a la pregunta retórica como si fuera un mensaje para entendidos. «Porque hubo amenazas y hasta atentados», denunció sin dar pruebas y volvió sobre Gaviola: «No sé si podrá hacerlo el interventor porque la presión es muy grande».

«A mí, se me presenta como el capo mafia, que pongo y saco nombres. Yo no pongo ni saco, ni manejo ninguna institución, salvo donde me eligen»
, se defendió sabiendo que todas las miradas apuntan a él cuando se habla de irregularidades en la obra social.

«Recordar lo que pasó esa noche es un tema menor, porque todos sabíamos que era sólo el inicio y no podíamos cambiar ni una coma»
, reflexionó Mercedes Oviedo (PJ-Misiones), encargada de fundamentar en nombre de la Comisión de Salud. Intentó cerrar la catarsis colectiva, casi un arrepentimiento en masa, de los senadores que votaron a ciegas en julio de 2002 la norma.

Durante la acalorada sesión,
Jorge Yoma (PJ-La Rioja) propuso una corrección de carácter técnico. «Tenemos la mala costumbre de votar casi a libro cerrado», empezó con el lamento que después se contagió a la bancada UCR. «Los funcionarios se equivocan porque 180 días, como marca la ley actual, es un plazo exiguo para la intervención, así que propongo que sean prorrogables», apuntó el riojano. «No es lógico que Auditoría El tucumano Pablo Walter (Recrear) memoró que «a mi colega del Interbloque Federal, Ricardo Gómez Diez, no lo dejaron hablar cuando planteó sus disidencias en julio del año pasado». «No voy a permitir que este Senado se siga haciendo el distraído, en este caso, por el señor Hermoso, y por eso pedí que viniera a explicarnos qué quiso decir cuando afirmó que si lo sacábamos, iba a abrir la boca», planteó. «Yo sí quiero que Hermoso abra la boca y nos diga la verdad sobre el PAMI», desafió Walter. «Vamos a acompañar el proyecto del gobierno, pero no para que haya un cambio de figuritas», terminó el ex bussista. El radical Raúl Baglini siguió la línea de la autoflagelación. «La verdad es que no causa satisfacción rever la sesión de julio de 2002, porque es el manual de lo que no debe hacerse en una sesión.»

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