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2 de noviembre 2005 - 00:00

Empieza a inquietar, no sólo en Economía, silencio de Kirchner

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Néstor Kirchner

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Incorporaciones decisivas -casi media plantilla- ya que si conserva sus costumbres santacruceñas, sus nuevos colaboradores persistirán hasta que complete el fin de su mandato en 2007 (salvo, claro, que se precipiten situaciones excepcionales, como no eran demasiado habituales en el Sur y como fueron las renuncias de Gustavo Béliz u Horacio Rosatti). Y en esas modificaciones de un espíritu conservador, tal vez, se pueden incluir reformas al funcionamiento de algunas carteras, una particularmente clave: Economía.

Resulta arduo encontrar indicios al misterio actual de los cambios: la singularidad personalista de Kirchner en la toma de decisiones enloquece al periodismo porteño y, a su vez, en ocasiones inquieta a su propio entorno. Hoy, por ejemplo, en su cercanía todos se preguntan si no se avecina algún temblor por la reserva del Presidente, quien casi no abrió la boca luego de las elecciones. Apenas para decir gracias y, cuando apareció en un acto forzado, sólo se remitió a las fórmulas del protocolo o a las especialidades de la reunión. Todavía no hay estudiosos de los silencios del mandatario -como lo había, por ejemplo, sobre la mudez congénita del general Roberto Viola, quien nada decía porque nada tenía por decir-, aunque más de uno se atreve a imaginar revueltas internas por esa repentina introspección. Opinión de quienes lo han asistido en las últimas décadas, más con sufrimiento que placer.







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