12 de noviembre 2003 - 00:00

Excesos

Insaciable en sus atropellos orales, Gustavo Béliz se ensañó con Roberto Giacomino -el ex jefe de la Federal- y en el mismo acto ensució en forma genérica y masiva a todo portador de uniforme policial.

Un exceso que, viniendo de Béliz, no sorprende aunque asusta porque en medio de una crisis de inseguridad
, que los policías se sientan injustamente perseguidos (el enorme porcentaje de los policías cobra sueldos muy bajos poniendo en riesgo nada menos que su vida), no parece la mejor receta para combatir el delito.

Sobre todo, porque el gobierno no acostumbra premiar las buenas conductas o los actos de arrojo de los uniformados. Por eso es acertada, entre tanto error, una idea del secretario de Seguridad, Norberto Quantín, para distinguir a los policías más destacados otorgándoles créditos flexibles para que construyan o compren sus viviendas. No es suficiente, pero es algo.

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