10 de noviembre 2003 - 00:00

Frase

«Yo no estoy preocupado por críticas de sectores progresistas, porque no siempre lo son los que nos cuestionan.A veces las personas piensan que son progresistas pero son atraídas desde el punto de vista político e ideológico, es decir que son conservadores.» Razón debe tener el mundialmente famoso Lula Da Silva, porque no hay en el mundo nada más conservador que la Iglesia (tiene que serlo, para moderar la evolución de las costumbres al menos), y la de Brasil atacó a Lula por no acelerar «la revolución agraria». ¿No habrán descubierto los obispos brasileños que fomentar minifundios es repartir pobreza y desacelerar el crecimiento? Es mejor subsidiar a los pobres -y debe hacerse-que condenarlos -y a su país-a la menor producción con consiguiente aumento de la miseria. Los miniemprendimientos que financia Kirchner, por ejemplo, son eso: creer que fomentando «granjas» de 30 personas se los ayuda a mejorar (aunque sí se logra que no olviden trabajar). Menem tenía mejor plan porque quería incorporar centenares de desocupados a cooperativas grandes, con tecnología, y créditos.

Toda «granja» que no produce más que alimentos para sus dueños o para «ollas populares» termina en desastre, porque se requiere más que comer: se requiere dinero para remedios, ropas, educación, bienestar. Y para esto se necesita concurrir con oferta al mercado (con perdón de la palabra en esta época) para obtener moneda. Actualmente, Lula en 10 meses de gobierno tiene 70,6% de popularidad (medido por el famoso Instituto Sensus, no por Zuleta Puceiro, Artemio López y otros del elenco del propio Kirchner).

Dejá tu comentario

Te puede interesar