15 de septiembre 2003 - 00:00

Ganó Ibarra. Ganó Kirchner

Triunfó Aníbal Ibarra y triunfó el presidente Néstor Kirchner, que se jugó totalmente por él. El aparato nacional y el aparato municipal sumados, más el ARI de Elisa Carrió, fueron mucho para el empresario Mauricio Macri. ¿Qué queda ahora? Un jefe de gobierno -Ibarra-que dependerá mucho de Kirchner, porque nadie ignora que sin el apoyo del santacruceño sus votos propios no le alcanzaban, ya que siempre estuvo abajo en las encuestas, y en determinados momentos su intención de voto era casi la mitad que la de su rival. Inclusive perdió por 4 puntos la primera vuelta. Un distrito grande como la Capital Federal (el segundo del país), un medio apoyo en otro, Santa Fe, más Santa Cruz y Jujuy y alguna otra provincia le dan sustento de poder a Néstor Kirchner, logrado parcialmente en la elección presidencial del 27 de abril. Técnicamente no se notará por la inmensa mayoría de legisladores que dominan otras figuras del justicialismo, como Carlos Reutemann y, por cantidad fundamentalmente, Eduardo Duhalde. Además, vecino a Ibarra seguirá -esta vez como electo y no por renuncia del titular-el gobernador Felipe Solá, que gobierna casi la mitad del país, como representa la provincia de Buenos Aires. Pero Kirchner podrá decirle a Duhalde, mostrándole a Ibarra: "También puedo imponer ganadores". Para casi la mitad de los moderados que votaron por Macri y perdieron queda el consuelo de que sus votos fueron más libres y desinteresados. También tendrán el consuelo de que Felipe Solá es un moderado, no visto como del mismo palo por el entorno kirchnerista, si es que temen peligros hegemónicos. Finalmente deben consolarse con que, aunque en lo inmediato venga un jolgorio de la izquierda, el reciente acuerdo con el Fondo muestra un Kirchner también moderado y cercano a Estados Unidos (ver nota "Detrás de los sorprendentes..."). Fuera de lo político, Aníbal Ibarra tiene la oportunidad de efectuar una magnífica gestión a poco de que tome como mera experiencia de gestión los primeros cuatro años, ciertamente opacos. Para Macri el consuelo es que en la ley política está el "debutar perdiendo". Lo contrario es lo excepcional. El segundo punto es persistir y con el tiempo todo llega. Es joven.

Ganó Ibarra. Ganó Kirchner
El gobierno logró ayer avanzar con respaldo en los cinco distritos en los que arriesgó su suerte. En el padrón más grande, el de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá consiguió la reelección como gobernador con cerca de 50% de los votos; en la Capital Federal, Aníbal Ibarra alcanzaba lo mismo en la puja con Mauricio Macri por 7 puntos de diferencia. En Jujuy hacía lo propio Eduardo Fellner y el delfín del Presidente, Sergio Acevedo ganaba también la gobernación.

En lento escrutinio en el Chaco, el radical Roy Nickisch vencía al peronista Jorge Capitanich, pero el PJ de esa provincia merced a un alto corte de boletas, imponía uno de los tres diputados nacionales en juego, con nombres que Capitanich había negociado con Kirchner.

• Legitimidad

Con ese resultado el gobierno nacional sale airoso de la prueba de someterse a examen en su compromiso con candidatos en distritos que ayer llevaron a las urnas a casi la mitad del electorado nacional. Algo que el propio Kirchner justifica en la necesidad de ampliar la base de legitimidad luego de acceder a la presidencia por abandono de Carlos Menem en el ballottage.

El resultado de la capital Federal, adonde fue a votar 70% de los empadronados (más de quienes lo hicieron en la primera vuelta del 24 de agosto), sorprendió por la brecha entre el ganador y Macri. Esa diferencia se atribuyó al descuido en el recuento que motivó entre los fiscales macristas la temprana admisión de derrota, sin que se conociera dato oficial alguno y sobre la base de una estimación propia con mesas testigo. «No quiero que digan que manejo el Correo y que me atribuyan un poder que no tengo», fue
como explicó Macri ese gesto que sorprendió a todos.

En la elección a diputados nacionales que se realizó en Buenos Aires, Jujuy, Santa Cruz y Chaco se jugaron un total de 43 bancas de las cuales el peronismo sumó casi 30 de ellas. Eso le permitirá al oficialismo, desde el 10 de diciembre próximo, superar las 129 bancas necesarias para contar con quórum propio. En esa elección, Chiche Duhalde sufrió el corte de boletas y sacaba en el escrutinio provisorio tres puntos menos que Solá, candidato a gobernador.

En la elección a diputados de esa provincia, la UCR sufrió otro recorte de poder, entregaba siete bancas y renovaba apenas cinco, una de ellas para el infaltable
Federico Storani, quien junto a Leopoldo Moreau son los únicos radicales de la generación de su partido que accedió en 1983 a la vida política, que han logrado mantener empleo.

• Recuperación

En la provincia de Buenos Aires, distrito dominado por el jefe del peronismo, el PJ recuperó tres enclaves decisivos del conurbano: Avellaneda, Quilmes y Lomas de Zamora. En el interior aumenta 20 comunas administradas en su mayoría por la UCR y perdió unas pocas, entre ellas General Lamadrid (cuyo intendente era el candidato a vicegobernador de Aldo Rico) y Ensenada.

El PJ festejó haberse quedado con la intendencia de Bahía Blanca, que perdía hace 20 años y la UCR parecía imbatible con
Jaime Linares. También el PJ ganó en Rojas, San Nicolás y Alberti.

La UCR retuvo Mar del Plata, Junín, Olavarría, Trenque Lauquen y recuperó Chascomús de la mano de una candidata alfonsinista.

Kirchner
, quien regresará hoy a la Capital Federal, destacó anoche desde Santa Cruz que con los triunfos de Ibarra y de Solá, los ciudadanos reafirmaron «la idea de construir una Argentina que crezca, con un ingreso en forma justa y que recupere la convivencia ente los argentinos».

«El camino es un proyecto nacional, popular y progresista que nos dé la posibilidad de conducciones transversales fuertes, sin sectarismos, que permita de una vez por todas gobernar y administrar la función pública como corresponde, que es lo que esperan todos los ciudadanos, tengan la idea que tengan»
.

Consideró que su lectura del resultado de las urnas es
«profundizar la gobernabilidad, y dar la lucha contra la corrupción y la exclusión social».

De paso, el Presidente fustigó al PJ porteño, que apoyó oficialmente la postulación de
Mauricio Macri en la ciudad de Buenos Aires. El justicialismo porteño «debe renovarse fuertemente y de una vez por todas entrar en comunicación con los capitalinos. Hace muchos años que viene desencontrado; tienden a una actitud corporativa y cerrada. Tienen que abrirse y conversar con fuerzas progresistas. No es casualidad que les cueste entender cómo piensa el ciudadano porteño», criticó el jefe de Estado.

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