11 de octubre 2001 - 00:00

Grosso espera resultado para intentar retorno a la política

La embestida poselectoral de los peronistas porteños será pedir a la interventora de la sede del PJ Capital la urgente convocatoria a votación interna para definir quién será el próximo presidente del partido. En esos trámites, con sigilo, está trabajando uno de los principales aspirantes al sillón, Carlos Grosso, quien dentro del PJ es considerado un «armador», lo que en la jerga barrial significa el poder de organizar punteros territoriales para la competencia política.

Pero Grosso no estaría teniendo la fortuna de entonces. Intentó una reaparición pública en oportunidad de presentación de listas para la competencia por cargos electivos -finalmente no hubo urnas-pero sin gloria, no pudo llenar el miniestadio de Ferro Carril Oeste para aportar claque a la frustrada boleta del farmacéutico Pablo Challú y el taxista Omar Viviani.

Ahora el ex intendente recorre despachos privados de peronistas, legisladores y diputados nacionales para tratar de lograr en lo inmediato, que el próximo 9 de diciembre Ana María Mosso, interventora del PJ porteño, disponga las urnas para renovar la conducción capitalina. La misma quedó acéfala tras la elección local de mayo pasado, cuando el titular del PJ Capital, Raúl Granillo Ocampo se presentó como candidato a jefe porteño y obtuvo menos de 2% de los votos y un solo legislador, Mario Pacho O'Donnell, de los 11 que tenía el peronismo en la Ciudad. Granillo renunció, y a pesar de contar con un monobloque los peronistas en la Legislatura fueron más, repartidos en diferentes bancadas como producto de la dispersión que provocó Granillo.

Entrevistas

Grosso se reparte en entrevistas personales con referentes barriales pero también alterna tertulias con algunos legisladores que le supieron ser fieles durante su gestión en la Capital en épocas de Carlos Menem, como Jorge Argüello y Eduardo Valdez, y además Miguel Angel Toma, Juan José Minichilo o Miguel García Moreno y por supuesto con los caciques del gremio municipal.

En esa cruzada, anoche Grosso, en un programa de televisión atribuyó su ocaso político a una persecución de Carlos Menem y se animó a opinar que Elisa Carrió hoy «es un éxito total», pero mañana será «un alfajor Havanna, tan puro y tan sin conservante que si no lo comés en treinta días después te intoxica».

Un contacto secreto, que mantiene el ex intendente, es además
Aníbal Ibarra, con quien no ha mantenido una reunión a solas, pero con quien tiene diálogo a través de un emisario que fue su funcionario en la intendencia y ahora lo es del frepasista.

A su vez, casi todos a los que
Grosso hoy toca la puerta están pendientes de otra movida que podría dejar, a este exiliado político que no se resigna a andar a escondidas, desmantelado: incuban un proyecto de modificación total de la carta orgánica partidaria, con la intención de romper lo que llaman el «armado territorial» y dar cabida en porcentajes iguales en la mesa de conducción del PJ a los sindicalistas, jóvenes, empresarios y representantes de los jubilados, para amortiguar la presencia de punteros barriales en las sillas directivas del PJ.

Candidatos

La idea terminaría de consolidarse cuando después del domingo, el PJ termine abroquelándose en la Legislatura porteña, donde se está gestando la unificación en un bloque único con los peronistas sueltos.

Antes de esa decisión los diputados esperan el resultado de las elecciones nacionales para monitorear si Gustavo Béliz obtiene más votos que la boleta que el PJ oficial armó con el cavallismo, la que lleva a Horacio Liendo de postulante al Senado, y en la misma cuenta si Daniel Scioli -diputado en esa tira-sobrepasa en votos a Irma Roy (lista de Béliz). Si
Gustavo Béliz obtuviera mejores resultados que el PJ oficial (Horacio Liendo), creen en el PJ que no podrán negarle la oportunidad de presentarse de candidato a presidente del partido, aunque compita ahora por fuera del peronismo. Sería así uno más de los que aspiran a pilotear la sede capitalina del PJ, junto a Grosso, Eduardo Rollano, Juan José Minichilo y la propia Roy.

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