La frontera entre el kirchnerismo y el duhaldismo es plácida casi siempre. Salvo cuando se trata de repartir posiciones de poder nacional en la provincia de Buenos Aires. Allí los hombres y mujeres del ex presidente sienten que el Estado les debe responder en todos sus resortes.
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Una batalla casi secreta se está librando en Quilmes, tierra de varios caudillos de peso. Por ejemplo, allí conviven -es una forma de decir- Eduardo Caamaño y Aníbal Fernández. Uno, el presidente de la Cámara de Diputados, es un duhaldista ortodoxo; el ministro del Interior está volcado con Kirchner, cada día de manera más pronunciada.
Sin embargo ninguno de los dos advirtió hasta ahora, al parecer, que se abbrió una vacante en el juzgado federal de su localidad.
La que sí se dio cuenta es otra duhaldista de paladar negro, interesada siempre en cuestiones judiciales, la diputada María del Carmen «Pochi» Falbo. Ella ya tiene candidato para el tribunal: su sobrino, Luis Armella.
Se trata de un abogado que, gracias a la tía, está disputado a realizar una carrera meteórica. Pasaría de fiscal provincial a juez federal de Quilmes mientras el resto de la comarca sigue distraído.
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