Ansioso, Aníbal Ibarra se consideró ganador apenas pasadas las 18, anticipando, con el boca de urna -aún prohibido en la Ciudad hasta tres horas de cerrados los comicios-, el eventual festejo y ganándole cámara a su rival Mauricio Macri, quien lo aventajó en todo sentido el 24 de agosto pasado.
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La pareja Ibarra-Jorge Telerman levantó los brazos mostrándose triunfante en el estrado del Palacio San Miguel, con datos que le proporcionó el gobierno nacional a esa hora. Ibarra siguió ayer la rutina que practica en días de elección, casi desde 1991 cuando se consagró, por primera vez concejal porteño: desayunó con periodistas y almorzó en familia. Para la ocasión, sin embargo, innovó al citar temprano a los medios a su casa de Villa Ortúzar con la idea de llegar al cuarto oscuro a las nueve y media.
Ese cambio fue un poco para contradecir la cábala que le jugó en contra el 24 de agosto y otro porque quiso controlar desde la primera hora cómo seguían las mesas. Es que en la primera ronda la mañana fue descuidada por sus fiscales y con ventaja para Mauricio Macri.
Ayer, una mañana fría y sin sol en la que Ibarra estrenó un suéter de hilo celeste claro, las primeras horas le jugaron a favor en votos, mientras convidaba masas secas y café. En cambio, cuando llegó al cuarto oscuro tuvo conocimiento de las primeras picardías de la jornada. Denunció que le habían cambiado las boletas por unas que en lugar de nombrar a su compañero de fórmula Telerman, tenían la inscripción «Eduardo» Telerman. Nadie en su equipo tenía conocimiento si en realidad el postulante a vicejefe se llamaba Eduardo, pero por si acaso, Ibarra se aseguró que esos votos no le fueran impugnados. A propósito, durante el desayuno los movileros se inquietaron por una coincidencia: Telerman votaba a la misma hora que Ibarra, en barrios distintos, claro. Esa novedad en el equipo de prensa del jefe de Gobierno molestó al punto de considerar «que Telerman no tenga medios». Pareció el primer conflicto de la pareja, pero siguieron para Ibarra las novedades, ya que Mauricio Macri también había denunciado que faltaban sus boletas en el cuarto oscuro (ver nota aparte), peor el macrismo, en cambio, rechazó haber cambiado boletas Ibarra por otras con la supuesta candidatura de Luis Zamora que conducían a la impugnación del voto.
A media tarde, su equipo que padeció más que el jefe de gobierno la posibilidad de hacer las valijas ante un triunfo de Macri, se entretuvo con anécdotas del cuarto oscuro, hasta que una los hizo cambiar de tema: Liliana Chiernajowsky, la ex esposa de Carlos Chacho Alvarez, salió de emitir su voto pasadas las 15.30 en una escuela de la calle Güemes, con campera clara y pantalón a cuadritos. Lo curioso es que se prestó a un boca de urna y «cantó» violando la ley electoral: «Voté en blanco». Ibarra insistió en el momento de ir a votar con una de sus muletillas de campaña, sobre «mirar hacia adelante» y pidió que «participe la mayor cantidad de gente» en los comicios, con la certeza de que esa concurrencia le sería favorable.
• Dos proyectos
El jefe porteño votó en la escuela Enrique De Vedia, en Combatientes de Malvinas 3234, a cuatro cuadras de su casa desde donde aprovechó los minutos de aire -y cable-para consignar que «es importante comprome-terse con la Ciudad y el país en estos próximos cuatro años porque hay dos proyectos distintos y es blanco o negro, y por eso es importante que la gente participe». Descalificó entonces a simpatizantes de Zamora que votarían en blanco porque «cuando uno va a votar decide aceptar las reglas de juego, y por eso cuando escucho eso de impugnar el voto, si hubiera fraude y proscripciones lo entendería», interpretó el frentista. «Si ganamos es posible que festejemos en La Trastienda -comunicaron los asesores de Ibarra-y si perdemos nos quedamos en la trastienda», completaron en alusión a eventual brindis en el dancing de San Telmo que pertenece a Telerman. Todo ese entorno de prenseros y confiables, pactó para el cierre de los comicios otro rito: «Esta vez vamos todos más tarde», confiaron para referirse a que esperarían los resultados en el Palacio San Miguel del centro porteño, recién después de las 18.
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