Ibarra, más obediente con Kirchner que con Carrió
-
Malvinas: Cancillería respaldó a Bolivia tras un cruce con el embajador británico y volvió a reclamar negociaciones
-
Piden que la Justicia investigue créditos millonarios del Banco Nación a funcionarios y legisladores cercanos a Milei
Aníbal Ibarra, quien aspira a ser reelecto, priorizó en la ingeniería de las candidaturas el apoyo de Néstor Kirchner a su sociedad con Elisa Carrió el socialismo, dos aliados ahora heridos, que si bien integran las boletas, mantendrán apretados los dientes hasta el día de la elección. Incluso Ibarra se surtió de enemigos en las listas, para evitar tanto ofender a la chaqueña como al Presidente.
Mauricio Macri, su principal rival, lo sorprendió con la incorporación del radical y ex ministro de Eduardo Duhalde, Eduardo Vanossi en la primera candidatura a diputado nacional, aporte que llegó junto con el del legislador Jorge Enríquez - tercer candidato a legislador-, otro radical, quien dio un portazo de última hora a Patricia Bullrich.
El arismo ya había dado su palabra: «Nos respetan los acuerdos o nos vamos de la fuerza», es decir de Fuerza Porteña.
« Si Bonasso tiene 17% de votos que los saque solo, que le ponga los votantes el Presidente», había enviado decir Carrió, pero Alberto Fernández insistió y tiró de la soga hasta hacer empalidecer el apodo de su homónimo Raúl «Colorado» Fernández y convencer a la hermana, Vilma.
A esa altura, Carrió se dio cuenta que en realidad no tenía un plan B, una fórmula alternativa para llevar al ARI sin sociedades a la elección porteña, un distrito en el que aspira fortalecer su partido. Como antecedente, horas antes había intentado la fuga de Ibarra el partido socialista al enterarse de que su candidato a diputado nacional, Raúl Puy, descendía a sexto lugar en la lista, con casi nulas posibilidades de consagrarse. Así Ibarra-Telerman firmaron para que Bonasso pudiera colgar sus listas de partido propio, Revolución Democrática, confeccionado con la hechura de GESTA (el partido de Rafael Bielsa) y curiosamente también del Partido de la Gente de Nito Artaza, quien irá con el radicalismo. Al menos así daban cuenta ayer los carriosistas ofuscados: « Ahora vamos a ver cómo Ibarra reconstruye la relación en la que pecamos de inocentes y nos ganó la extorsión», se lamentaron por la portación de fórmula que hará el cronista.
La decisión deterioró la relación preexistente entre Carrió y el ibarrismo, pero además dio otros resultados en la tribuna multicolor que esperaba la incorporación en las listas de candidatos. Alberto Fernández, empeñado en conseguir la franquicia para el amigo del Presidente, olvidó en el camino los candidatos del vicepresidente de la Nación, Daniel Scioli, que no llegaron a ocupar lugares. En cambio, el jefe de ministros pudo colar al hombre de confianza de Béliz, Gabriel Picciano, abogado y recientemente legislador porteño por ingreso en función de las vacantes que produjo el armado del gabinete nacional a expensas de la ex lista Cavallo-Béliz.
También A.Fernández, generoso, se acordó su amigo de la Legislatura, el ex cavallista Pablo Caullier y lo sacó de las listas de Bullrich para llevarlo a las de Ibarra. Otro que perdió en el camino es el sindicalista Víctor Santa María, quien auspiciaba al peronista Juan Manuel Olmos, pero quedó olvidado en las listas de Fernández (Alberto).
Para Macri, cuyos equipos se instalaron en el hotel Intercontinental a metros de su sede partidaria de la calle Chacabuco, la operación cerrar fue menos traumática. El empresario dio cuatro franquicias para las listas de candidatos a legisladores porteños, con lo que llevó conformidad a la mayoría de los demandantes, radicales, de centro, peronistas del PJ porteño, duhaldistas y el embajador capitalino de Felipe Solá ( Julio Balbi), entre otros.




Dejá tu comentario