18 de junio 2003 - 00:00

Ibarra se apoya en Kirchner, y Macri, en los gobernadores

Aníbal Ibarra y Mauricio Macri, los principales candidatos para la elección a jefe de Gobierno del 24 de agosto próximo, intensifican negociaciones a seis días del vencimiento del plazo judicial para presentar alianzas, mientras el gobierno nacional -que pondría sus fichas al frentista-debate la conveniencia de tomar partido en esa votación.

Ibarra, que afianza con actos públicos su nueva sociedad con Elisa Carrió, descuenta que tendrá el apoyo de Néstor Kirchner para la competencia y que ese aval lo hará subir en intención de voto, aunque repite que no ha sellado pacto alguno con el gobierno. Cree el frentista que no ganará en primera vuelta -en la Capital el requisito es obtener 50% más un voto-pero que podría lograrlo en segunda aún con un efecto Menem-Kirchner que imagina reproducir en su distrito.

Macri busca, en cambio, como lo hizo ayer en la provincia de Buenos Aires con Felipe Solá, mostrarse con gobernadores peronistas, fotos que estima le ayudarán a capturar el voto disperso del PJ en la Capital Federal. Casualmente, la fecha de la segunda vuelta electoral porteña coincide con la elección a gobernador en la provincia de Buenos Aires, 14 de setiembre, un calendario al que presta atención Macri.

Por su parte Ibarra contaría, para lograr un padrinazgo presidencial, con que su principal sostén político, Carrió, ya encontró afinidades con Kirchner, sintonías casi de alianza, como en el caso del juicio político para intentar destituir a Julio Nazareno de la Corte Suprema.

Sin embargo, los ministros de Kirchner están divididos en ese sentido. El gabinete no comparte en pleno, no sólo que Ibarra tenga un apoyo explícito del gobierno sino que Kirchner deba expresar su favoritismo en la elección porteña. Algunos señalan al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, como el autor intelectual de forzar al Presidente a que se manifieste abiertamente a favor del triunfo de Ibarra.

• Rivales

En ese mismo gabinete nacional, junto a Alberto Fernández, comparte la mesa, por ejemplo, Gustavo Béliz, rival de Ibarra, hasta no hace más de un mes. Béliz, quien en campañas acusó al frentista en todas las tonalidades, aún no decidió qué hará con su partido vecinal Nueva Dirigencia el 24 de agosto, ni dentro de unos 15 días, cuando vence el plazo para presentar fórmulas y candidatos a legisladores y diputados nacionales ante la Justicia Electoral. Nadie cree que el ahora ministro de Justicia abandone el cargo para postularse nuevamente como aspirante a jefe de Gobierno porteño. Tampoco se piensa que, como parte del gobierno, se presentara repentinamente apoyando a Ibarra. El ministro dejaría pasar dos años, lo que tardará en renovarse la nueva Legislatura porteña, para intentar competir en elecciones del distrito, lo que mantiene expectante a la porción de su tropa que no accedió a cargos gubernamentales.

Otro ministro es
Rafael Bielsa, también ex aspirante a la silla de Ibarra, no se presentará y una buena parte de la lista de sus candidatos se repartió en cargos nacionales.

Macri, que avanza en conversaciones con el PJ oficial, ayer al reunirse con Solá y varios ministros del gobernador --encuentro auspiciado por el legislador
Jorge Argüellopracticó de candidato electo al intercambiar temas del Area Metropolitana de Buenos Aires, referidos a acciones conjuntas de ambos distritos para la seguridad, los hospitales, las escuelas y los residuos.

Anoche, por otra parte, cerraba un acuerdo para que dos legisladores porteños -además de los ocho que ya lo acompañanencabecen una boleta de candidatos a legisladores. La tira en la que estarían el partido del peronista
Jorge Mercado y el Popular Cristiano de Ricardo Bussacca, sería una de las tres diferentes que portarán Macri-Rodríguez Larreta (h).

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