La crisis de inseguridad amenaza ya con dejar otra víctima política: Juan José Alvarez, el ministro de Seguridad bonaerense, ayer confesó que su ambición es ser diputado nacional. Alvarez parece encerrado entre tres fuegos: Néstor Kirchner lo recela (por eso habilita a Béliz a acusar por TV a los bonaerenses), mientras en la provincia debe hacer equilibrio entre Eduardo Duhalde, el jefe político del PJ bonaerense, y el gobernador Felipe Solá, que ayer se reunieron para ensayar un pacto de convivencia. En medio de la pulseada, se anticipará el Operativo Sol por temor a que la ola de secuestros se traslade a la costa atlántica. En este marco, para mañana a las 21, grupos de ciudadanos están convocando a un nuevo cacerolazo contra la inseguridad.
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