7 de noviembre 2003 - 00:00

Intenta Ibarra control de la nueva Legislatura

El ibarrismo salió a la caza de votos para lograr la ocupación de la vicepresidencia primera de la Legislatura porteña a partir de su renovación el próximo 10 de diciembre. El cargo es el de mayor importancia en esa casa, ya que la presidencia, que es ejercida por el vicejefe -será Jorge Telerman-, se limita a la conducción de las sesiones en el recinto. El acuerdo que pretende el oficialismo tiene unos diez días para lograrse, el plazo que puso Aníbal Ibarra para cambiar su gabinete, con el cual iniciará su segundo mandato el 10 de diciembre venidero. Funcionarios y legisladores parecen entrar en un mismo paquete de arreglos para conformar -oficialistas y opositores- a los aliados que tuvieron en la elección porteña.

Generalmente el cargo de vicepresidente primero de la Legislatura -similar al del titular del Senado para las organizaciones bicamerales-lo ejerce alguien del oficialismo, pero en el caso de Ibarra, arrancará su segundo mandato en minoría de bancas con respecto a la oposición, el macrismo.

Igual que Mauricio Macri, Ibarra ingresó en el cuarto oscuro con un collage de partidos políticos, por eso ambos tendrán sus bloques compuestos de subloques -cuatro el empresario, tres el jefe de Gobierno reelecto-. Macri reunió así 23 legisladores contra los 21 de Ibarra y quiere pelear también la vicepresidencia primera, a pesar de las tradiciones.

También los dos proponen mujeres para el puesto: Laura Moresi -la única ibarrista pura- es la postulante oficial, mientras que Compromiso para el Cambio -partido de Macri- considera que Gabriela Michetti, quien encabezó la lista de legisladores, debería ocupar ese puesto.

Puertas adentro, sin embargo, el macrismo estaría dispuesto a ceder el cargo, pero a cambio de una lista de compromisos que quiere arrancar a Ibarra.

Esa negociación la venía manejando, del lado del macrismo, el legislador Jorge Mercado -cabeza de una de las listas que llevó el empresario a la elección porteña-, pero Macri lo retiró de esa mesa, y el diputado renunció -junto con su futuro bloque de 5 bancas- a ocupar cargos en comisiones o la mesa de conducción de la futura bancada en la que se lo había designado.

Antes de esa fractura, se había acordado un encuentro
Ibarra-Macri al que convocaría el jefe de Gobierno porteño. A partir de entonces, los negociadores son el ex jefe de campa-ña Juan Pablo Schiavi y el ex candidato a vicejefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta (h). Se sienta con Raúl Fernández, el jefe de Gabinete de Ibarra, quien ahora tiene la misión de conseguir los votos que le faltan al oficialismo para Laura More-si. La dificultad es por ahora que Moresi no cuenta con todos los votos propios, ya que el latente bloque kirchnerista se inclinaría por un hombre propio para la propuesta. De esa manera, Moresi reuniría unos 15 diputados a su favor, cuando necesita al menos 31, que saldrían de la oposición. En la puja, además, queda en el camino la idea de que el independiente ibarrista Jorge Giorno sea el fin de la discordia, aceptado por propios y ajenos. También Ibarra descarta darle a Norberto la Porta la conducción de la Legislatura, como habrían acordado antes de la elección, ya que el socialista encabezó la tira de candidatos a legisladores.

• Lista de cargos

Los negociadores de Macri llevan agendada una lista de cargos que consideran les corresponde por ser la primera minoría, pero quieren que el ibarrismo se comprometa a aprobarlos: directores del Banco Ciudad, AUSA (empresa estatal de autopistas), ETOSS (una de las dos sillas de la Ciudad de Buenos Aires) y el ente regulador de los servicios públicos, entre otros.

Si logra
Ibarra imponer a Moresi en la Legislatura, le seguirá conformar a kirchneristas aliados, socialistas, ARI y Partido de la Ciudad (Giorno) con presidencias de comisiones, pero equilibrará ese reparto en la conformación del próximo gabinete. Un lugar está reservado allí para Héctor Cappacciolli -ex compañero de escuela de Alberto Fernández y Miguel Núñez-, que podría ser el área de descentralización, una oficina que desaparecería en dos años, si es que finalmente en 2005 se eligen autoridades de las comunas (también si éstas se conforman) o bien la Secretaría de Control Comunal, que supervisa a los inspectores porteños.

Otro acuerdo con
Alberto Fernández es por la Secretaría de Cultura y la de Obras Públicas, donde el jefe de Gabinete sólo pide opinar. En el caso de Cultura, se piensa en el pase de Jorge Cossia -director del Instituto Nacional del Cine-; y en el de Obras Públicas, en el de Eduardo Epszteyn, quien dejaría así vacante la Secretaría de Medio Ambiente, que actualmente ocupa.

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