17 de septiembre 2003 - 00:00

Intenta Ibarra pacto secreto con macristas

Creció ayer en la Capital Federal la puja entre macristas e ibarristas porteños por el reparto de cargos en la Legislatura porteña, especialmente por quién conducirá políticamente esa casa, donde ni el jefe de Gobierno -reelecto el domingo-ni el ex candidato dominan mayoría propia. De esa pelea depende el desembarco en otros puestos, desde la presidencia de los bloques hasta cargos en organismos de la Capital Federal, el directorio del Banco Ciudad, la defensoría porteña, la Corporación Sur o la Auditoría, cuya actual y reciente conformación podría ser anulada por la Justicia.

La renovación de bancas se hará recién el 10 de diciembre y será la última vez que ese cambio se hace por la totalidad, 60 representaciones. La presidencia la ejercerá Jorge Telerman, el vicejefe electo, pero su función se limita a presidir las sesiones, mientras que el verdadero gerente de la Legislatura es el vicepresidente primero. «No me voy a limitar a tocar la campanilla», insiste sin embargo Telerman, cual émulo socialista.

El macrismo considera que le corresponde por tener más legisladores, pero el ibarrismo hace otra cuenta con la que quiere arrebatar ese cargo clave en las relaciones entre el gobierno y la votación de leyes.

Aníbal Ibarra
juntó tres bloques que totalizan 21 legisladores, mientras Mauricio Macri consiguió 4 bloques con 23 legisladores. De esa manera, si cada uno consolida un interbloque, Macri tendría la primera minoría y podría reclamar el puesto para alguien de su fuerza.

•Fuerza propia

Otra cuenta es que Fuerza porteña -la alianza propia de Ibarra-con 9 bancas superará en número a las 8 que obtuvo una de las listas que acompañó a Macri, la de la Esperanza que encabezó Santiago de Estrada. De todas maneras la elección del vice primero debe ser votada por mayoría de 31 votos y nadie los reúne, mientras que el bloque opositor a ambos será el de Luis Zamora, con 8 legisladores, que nadie cree que levanten la mano por Ibarra o Macri.

Mientras la cuestión adicional es cuánto le durará al jefe porteño o al empresario el surtido de bloques cohesionado, el cargo de vicepresidente ya tiene nombres.

De Estrada
es uno de los candidatos que aceptaría el macrismo para proponer quién debería tejer un acuerdo con el resto del peronismo que ingresó a la Legislatura proveniente de boletas diversas, una docena o poco más en total de acuerdo a cómo se haga el punteo.

Del lado de Ibarra, la propuesta original era el socialista Norberto La Porta, pero ya hay consenso en que el legislador electo habría perdido todas las chances de conservar esa promesa. Aspira en cambio Ariel Schifrin, con el soporte del gobierno nacional, a ocupar ese cargo, pero su relación dañada con Ibarra le quitarían posibilidades. Quien fuera un ladero de la primera hora del frentista ahora asegura que no querrá mantener su cargo de responsable de descentralización en el Gobierno porteño, al ritmo que cultiva nuevas amistades. Cada vez más fluido es su diálogo con Alberto Fernández, el jefe de Gabinete de Néstor Kirchner y más distante con el Fernández jefe de Gabinete de Ibarra - Raúl, esposo de la secretaria de Hacienda, Marta Albamonte-.

•Alternativa

En todo caso el macrismo estaría en condiciones de tomar la posta, ya que por ejemplo, Ibarra ejerció la vicepresidencia al debutar la Legislatura, en 1997, cuando el jefe de Gobierno era Fernando de la Rúa y el entonces Frepaso no se había sumado al oficialismo con la fallida Alianza. En ese período, curiosamente, Schifrin fue su secretario administrativo, quien manejaba un presupuesto de $ 60 millones.

Una tercera posibilidad que circulaba ayer por la Legislatura porteña, casi deshabitada por estos días y con perfil de seguir así hasta el 10 de diciembre, hizo arder esa guerrilla. Es una propuesta alternativa para que
con acuerdo de macristas e ibarristas, un tercero como podría ser Jorge Giorno -reelecto mediante una tira que llevó la fórmula Ibarra-Telermanse termine quedando con el manejo de la cámara, apetecido entre otras cuestiones menos políticas, para pilotear la votación de leyes, algunas trascendentes para la Capital como la de comunas y otras esenciales para Ibarra, como el presupuesto.

Los funcionarios del gobierno nacional y los aliados de
Ibarra que se consideran autores de torcer la votación el domingo para que ganara el actual jefe porteño, ya sesiones en ese sentido. En la propia Casa de Gobierno existe un punteo riguroso de los próximos legisladores que, lejos de conformar el subloque de pertenencia se licuarían en un futuro no lejano para armar el bloque kirchnerista con la afluencia de peronistas y no peronistas -como los del Partido de la Revolución Democrática que llevó Miguel Bonasso al Congreso-provocando la aparición de una nueva primera minoría con la idea que esa bancada alcance quórum propio.

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